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viernes, 14 de abril de 2017

CINE: EL EDITOR DE LIBROS (TÍTULO ORIGINAL: GENIUS). -UK., 2016-

El editor de libros (título original, Genius) ha sido una sorpresa cinematográfica para mí. Basada en hechos reales, no me esperaba que una producción británica -tan retroalimentados ellos- plasmara algo inédito en cine un documento tan sabroso sobre una parte de la historia literaria más importante de Estados Unidos. Una historia que me ha instruido sobre aspectos artísticos y editoriales de autores que admiro. Bueno, me explico. No es exactamente así. Me ha instruido sobre un autor que siempre he admirado y me bastó con leer tan solo su obra más conocida, me refiero al autor de El Gran Gastby. Por supuesto, me estoy refiriendo al gran Scott Fitzgerald. Y me ha instruido sobre un enorme escritor, que es sobre el que gira la trama, el mastodóntico Thomas Wolfe -muy bien interpretado por Jude Law-, un tipo que solía escribir novelas de cinco mil páginas y que solía necesitar ochenta páginas para describir una escena en un andén de un tren. El tercer escritor en discordia es Ernest Hemingway que aparece muy poco, un escritor que jamás me ha interesado ni en lo personal ni en literario, por mucho Nobel que posea.
Y sobre ellos levitando un editor, magistralmente protagonizado por Colin Firth, que pareciera haber nacido para interpretar al influyente editor de Charles Scribner's Sons, Max Perkins.  
La película no pierde ritmo, a pesar de que posee un comienzo fascinante, de los mejores que he visto en los últimos años. Siempre me ha interesado la intrahistoria de los escritores -a lo mejor uno escribe por eso- y toda esa tortuosa relación con sus obras y la edición de las mismas. Y todo eso queda bastante bien reflejado en esta película, que a decir verdad no es una joya del séptimo arte, pero sí muy especial en cuanto a temática, instrucción y atmósfera literaria. A tener muy en cuenta por quienes gusten de la literatura y, por supuesto, el cine.   

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