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jueves, 19 de enero de 2017

NO ES PAÍS PARA PERROS (IDEAL 19/1/2017)

NO ES PAÍS PARA PERROS

Por José Antonio Flores Vera

Realmente, en España ningún animal tiene motivos para sentirse a gusto. Pero hablemos del perro por ser, quizá, -junto al gato- el animal más cercano al humano. Lo está desde hace decenas de miles de años o quizá más, pero aún no hemos aprendido a respetarlo como es debido. Y si no lo hacemos con el can, nuestro amigo, nuestro compañero de viaje, poco o nada podemos decir del respeto a otros animales, en teoría, más lejanos a nosotros, a los que tan solo le damos un determinado rol, ya sea alimentarnos, trabajar para nosotros, usar su piel o maltratarlos en plazas o festejos, sin que sean estos actos excluyentes de otros.
La expresión más clara de esa falta de respeto al perro son el abandono y el comercio, circunstancias que están más relacionadas de lo que se supone. Dos caras de una misma moneda, de consecuencias indeseables.
            Los refugios en este país no suelen ser públicos, sino montados por asociaciones de particulares, que dedican su tiempo libre y su dinero para socorrer a perros y gatos abandonados. Además, no suelen contar con financiación estable alguna y rara vez obtienen subvenciones públicas. Por tanto, la única posibilidad de poder seguir subsistiendo es a través de donaciones de particulares, rifas, venta de almanaques, camisetas u otros objetos y poco más. Por su parte, las instalaciones tuteladas o financiadas por las Administraciones Públicas (básicamente diputaciones y ayuntamientos), suelen considerarse perreras, lugares también hacinados, pero no tanto como los refugios, toda vez que cada poco tiempo los perros y gatos allí residentes acaban siendo sacrificados si no son adoptados. Y ahí entroncamos con otro problema generador del abandono: la compra de perros de raza. Ese mercantilismo sin sentido es muy nocivo en varios sentidos: 1) No favorece la adopción de perros abandonados, por lo general, mestizos. 2) Se trata de una actividad que fomenta el maltrato animal al obligar a las hembras a reproducir constantemente y a los perros a aparearse de manera obligada, al margen de los signos de la naturaleza. Por tanto, contamos con otra asignatura pendiente en España -una más-: la eliminación del mercantilismo con perros de raza, gatos y otras especies animales, porque es amplio el catálogo con los que se comercia. También la caza es un fuerte factor generador de abandono de perros, cuando éstos, por su edad y desgaste, ya no pueden cumplir la misión que de ellos espera el cazador.

El abandono se está limitando o eliminando por completo en algunos países de nuestro entorno, más avanzados en este aspecto. Medidas como la limitación o prohibición del comercio, más otras como la esterilización de los animales, la persecución eficaz en cuanto a la obligatoriedad legal del chip identificativo, así como una política favorecedora de la adopción de perros abandonados por parte de los poderes públicos está conllevando el sacrificio cero de perros y gatos y la disminución o eliminación definitiva del abandono, tal como ya está ocurriendo en Holanda y Alemania. De hecho, una buena parte de los perros abandonados en nuestro país, acaban siendo adoptados por ciudadanos de Alemania, principalmente. En España, ya se están dando algunos pasos gracias a una mayor sensibilidad de las nuevas generaciones y la irrupción de opciones políticas emergentes, que cuentan con catálogos de derechos animales, pero el camino por recorrer está aún recién comenzado. De hecho, en el plano legal aún siguen considerándose cosa, encuadrándose dentro de lo que reza el artículo 333 del Código Civil al establecer  que: “Todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles”, a pesar de que el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europa  en su artículo 13 reconoce a los animales como seres sintientes, es decir, seres vivos dotados de sensibilidad, y algunos Códigos Civiles de nuestro entorno (Francia, Austria, Alemania o Suiza, entre otros) ya han modificado el carácter de cosa dado a los animales, otorgándoles el significado de seres vivos dotados de sensibilidad. Porque estoy convencido que una sociedad que cuida a sus animales, evitando su sufrimiento, una sociedad que protege a sus seres más vulnerables, siempre será más avanzada y sostenible.

2 comentarios:

  1. Interesante, muy interesante me ha parecido el artículo que tengo ante mi en tanto la temática enfoque y contenido formal debieran ser muy tenidos en cuenta por todos nosotros (amantes y no amantes de los animales en general)

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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