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domingo, 10 de enero de 2016

CINE: MARTE (The Martian, Estados Unidos, 2015)

Tenía bastante interés por ver la película Marte. Hubiera estado bien haber asistido a una pantalla de cine, pero lo llevo mal, así que disfruté de la película en casa; pero eso sí, con buen sonido y buena imagen y creando el mejor de los ambientes posibles. Porque, por lo que había leído, Ridley Scott había vuelto a dirigir otra buena película, de ésas a las que nos tenía acostumbrados hace ya algunos años. ¿Y lo ha conseguido con Marte? En mi opinión sí, lo ha conseguido. 
El planteamiento de la película es muy atractivo. Me preguntaba antes de verla de si se trataría tan sólo de una historia de supervivencia, pero va más allá. Hay una historia bien trenzada y no se trata de una película que pudiéramos denominar excesivamente futurista, toda vez que ya se está trabajando en la opción de enviar naves tripuladas a Marte. Por tanto, habría que considerar esta película, basada en una novela de Andy Weir, como de gran contenido pedagógico, de algo que es posible que en menos años de los que pensamos pudiera ser realidad. 
A pesar de su largo metraje (142 minutos), asistimos a entretenimiento puro y emoción permanente desde el minuto uno, sin que haya tenido constancia que decayera la trama en ningún momento. Eso es debido a la historia, claro está: original, novedosa, no vista hasta ahora en película alguna, a pesar de las muchos trabajos con el espacio como fondo. Pero, en ocasiones ocurre que asistimos a películas con una buena historia que no llega a engancharnos, que se queda huérfana en demasiados aspectos. Quizá ahí radica la grandeza de la dirección de cine eficiente y sabía de Scott: cuidar todos los detalles, desde el protagonista principal, con un Matt Damon perfecto y unos secundarios de lujo, porque no otra cosa se puede decir de la intervención en la película de dos grandes como son Jeff Daniels y Sean Bean. En mi opinión, el trabajo de estos dos últimos ha sido un total acierto, actores de primera línea -no catalogados como secundarios- que actúan como secundarios y que, por eso, despliegan esa sensación de ser protagonistas absolutos. Esa participación me ha parecido imprescindible, increíble, deliciosa...un total acierto del director y de su equipo de casting. No obstante, para que estos secundarios de lujo puedan quedarse en su papel hay que apostar muy fuerte por el actor principal; de ahí que fuera Matt Damon el elegido, probablemente, uno de los mejores actores de su generación. Además, hay un guiño favorable a la colaboración mundial de países antagónicos: la colaboración de la agencia aeroespacial china, al contar con un dispositivo más avanzado que haga posible que la nave HERMES regrese al planeta rojo en menor tiempo. La frase del director de la agencia china, apostando por un acuerdo entre agencias mundiales, suena a emocionante.
Otro elemento a mi modo de ver fundamental ha sido la BSO. A mí me ha parecido genial. El haber apostado por el compositor británico Harry Gregson-Williams -que ya nos deleitó con la Saga Narnia y Bridget Jones, entre otras muchas-, demuestra hasta qué punto se han cuidado todos los detalles, como decía. Una BSO que integra temas discoteros de los ochenta, aspecto que a mí me ha parecido muy acertado. 
Elemento fundamental en este tipo de películas es la credibilidad de lo que cuenta, sobre todo en este tipo de tramas. En ese aspecto, pocas películas del género he visto tan creíbles y trabajadas. No se deja tampoco al socaire el lado humano de la historia, que en ocasiones se pierde ante el interés que muestran algunos directores por mostrar efectos especiales en demasía. En 'Marte', todo parece bien medido y ponderado. Y aunque quizá no se convierta en una obra maestra -el tiempo lo dirá-, sí ha marcará un antes y un después de las muchas películas que seguramente nos esperarán con el planeta rojo de fondo, ahora que ya parece descartada la luna por parte de las grandes agencias aeroespaciales.   

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