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martes, 13 de octubre de 2015

LA HISPANIDAD: UNA VISIÓN EN LA ACTUALIDAD


He comprobado cómo en la celebración de esta última fiesta de la Hispanidad, en redes sociales, prensa, debates, etc., ha arreciado el debate en torno a ese papel colonizador o descubridor -depende quien lo diga- de España en lo que en su momento se conocía como las Indias, hace más de 500 años.

Que haya arreciado ahora más el debate, quizá se deba a todo ese ánimo independentista que gira en torno a Cataluña o es posible que también se deba al cada vez mayor número de gobiernos bolivarianos, que crecieron en torno al empuje del fallecido Chávez. Sea como fuere, el caso es que hay más opinión, mas crítica, más puntos de vista.
Yo tengo el mío propio, como supongo casi todo el mundo.
No hay que negar que aquel hecho ocurrido hace más de 500 años supuso un descomunal cambio en el devenir de la historia. Un mundo supuestamente civilizado y conocido coloniza o descubre otro mundo supuestamente incivilizado y desconocido. El poder de una potencia, que era en aquel momento el Reino de España, como ha ocurrido siempre, aplasta con soberbia y razón religiosa y política a lo que para esa potencia no era más que grupúsculos desorganizados de tribus analfabetas y salvajes. Esa podía ser más o menos la visión de los colonizadores españoles, que con Colón a la cabeza como alfa descubridor buscaban fortuna personal al mismo tiempo que la corona española buscaba poder, fortuna también y gloria. Que el hecho religioso se interpusiera por medio, para mi no era más que una excusa para entrar en estos territorios arrasando siempre en nombre de Dios. 
De hecho, clérigos hubo que no se creyeron eso y mostraron siempre buena disposición hacia los indígenas, como es el caso de Bartolomé de las Casas, pero eso sí, imponiendo su religión a la atávica y desconocida de lo indígenas. 
No hay que negar a día de hoy (y los propios documentos así lo atestiguan), que el Reino de España colonizó y descubrió a la fuerza, por la vía de la violencia cuando no existía capitulación. Y la capitulación no era otra cosa que imponer el criterio del más fuerte.
¿Se respetó la religión atávica de los indígenas? En absoluto. Otras potencias más antiguas lo hacían. Por ejemplo Roma. Avasallaba, colonizaba a la fuerza, pero era respetuosa con religión y costumbres del pueblo colonizado, eso sí, siempre que respetaran como prioritarias las leyes romanas. De hecho, Roma lucho mucho para que no se impusiera una religión indígena llamada cristianismo y, al final, Constantino, en el año 313 de nuestra era la legalizó por medio del conocido como Edicto de Milán y Teodosio I, a finales de ese siglo IV, la acabó declarando religión oficial del Imperio Romano. 
Que sepamos el Reino de España, ni por asomo adoptó ni adaptó alguna. Sencillamente, impuso la suya y la del Papa de Roma, que también tenía marcados intereses en el ese nuevo mundo. 
Dicho esto, ¿qué de bueno pudo traer aquello? (en la historia y mucho más en la infrahistoria nada es bueno ni malo por completo). Para muchos se aportó conocimiento, civilización, modernidad. Para otros, se despojó a estos pueblos de sus costumbres, su religión y sus ritos ancestrales (algunos muy salvajes, hay que decirlo). También nos mezclamos (criollos) y una vez explotados sus recursos naturales, llegaron otros países como Portugal (estos casi a la par que nosotros), Gran Bretaña, Francia, Holanda, entre otros. Y una vez explotados y diezmados sus recursos naturales e impuestos los dirigentes, les dimos la independencia. 
¿A día de hoy en qué situación estamos? Supongo que la cosa es muy distinta. Son países totalmente soberanos que luchan por sobrevivir en este mercadeo global en que se ha convertido el mundo y, quizá, haya que pasar página. Porque la historia es historia y como tal hay que estudiarla. Eso sí, con crítica y sentido común. Que el Reino de España se extralimitó imponiendo su fortaleza, está claro; que aportó modernidad y conocimiento, también. Pero que nadie se engañe: la conquista de esas Indias fueron cuestiones de poder, economía y religión, que más o menos han sido siempre los tres pilares que han movido al mundo. De hecho, Cristóbal Colón pactó con los Reyes Católicos un reparto económico de lo que fuera a encontrar allí. 
Que no me lo invento yo.                     






   

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