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lunes, 27 de julio de 2015

RESTOS ROMANOS EN LA VEGA DE PINOS PUENTE

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Que el pueblo romano tenía querencia por la Vega de Pinos Puente parece demostrado. A los restos que en su día se encontraron en el Cortijo de Ánzola -o Ánsola-, cerca de Casanueva, hay que sumar los que han aparecido estos días junto al  puente de Alitaje, a menos de un kilómetro de las últimas viviendas de Pinos Puente. Los restos han aparecido con ocasión de la construcción del tramo de autovía que conectará Granada con Córdoba, es posible que necesaria, pero que acabará con una parte importante de este vergel (me pregunto que a quién beneficia tanto progreso a un plazo largo). 

Los restos que vemos en las fotografías que hice esta misma mañana demuestran la importancia que dio Roma a esta zona, que lejos de conformarse con la posesión de  la antigua ciudad íbera de Ilurco, a la que concedió el título jurídico de municipio romano (Municipium Ilurconensis), se expandió por la Vega, construyendo si no ciudades, sí varias villas, según se está descubriendo con el hallazgo de los restos. 


Sorprende de estos últimos restos encontrados, tanto la su ubicación como su volumen. Hallados casi en la superficie de una haza a pocos metros de la orilla del río Cubillas. Se trata de varias calles en las que se encuentran alienadas de manera bastante ordenada los cimientos de varias casas. Lógicamente, eso es sólo el principio, porque en el radio de unos tres kilómetros que es la distancia que hay entre esta zona y Ánzola, podrían aparecer muchos más restos, que podrían ir también en dirección al Cerro de los Infantes, cuya zona está atravesada por la Carretera N-432, que une Granada con Córdoba. Insisto que sería muy difícil mantener que existiera en este perímetro una magna ciudad romana, a pesar de que existen las condiciones adecuadas (vega fértil y agua en abundancia y clima equilibrado), pero sí deben de aparecen más villas de importancia, lugares de recreo que bien pudieran utilizar la clase patricia de la floreciente ciudad de Ilurco, que debió de elevarse como ciudad una vez adoptada por Roma, aunque no debemos de desdeñar que ya lo fuera como íbera, por la sencilla razón que Roma sólo daba carácter de Municipium a ciudades íberas que ya tuvieran importancia y que, lógicamente, se dejarán someter al poder romano.

Muchos interrogantes que obviamente ayudarán a conocer los restos que vayan apareciendo

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