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sábado, 28 de marzo de 2015

PRESENTACIÓN DE 'CONVERSACIÓN EN LA TABERNA Y 41 RELATOS' (EDITORIAL LUHU). SALA CULTURAL NUEVA GALA (27 DE MARZO DE 2015)



Por primera vez en mucho tiempo no sé cómo comenzar una entrada del blog.
Porque no es fácil. Fueron dos horas largas más el tercer tiempo, en las que acontecieron muchas cosas que no son fáciles de procesar a la primera. Por eso espero que esta entrada ayude a hacerlo.
Y es que cuando creas algo, por fútil que sea, se generan muchas cosas alrededor. En este caso ha sido la creación de un libro, pero puede ser la creación de un cuadro, una fotografía artística, una escultura..Crear, crear, es lo importante, en un mundo en el que parece que ya está todo caducado y vencido.
La prueba de que no es así, está en las más de cincuenta personas que ayer me acompañaron en el acto de presentación de 'Conversación en la taberna y 41 relatos'. En una tarde en que no era fácil centrarse en una sóla cosa: el pistoletazo oficioso de comienzo de la Semana Santa, de tanto arraigo en esta parte del Estado, el partido de fútbol de la selección española, televisado en abierto, la buena tarde primaveral, las muchas obligaciones personales y  familiares de unos y otros..., pero se demuestra que es muy difícil derrumbar los principios sólidos y las ideas claras. 
Muchos dijeron que hubieran estado gustosos un par de horas más escuchando y charlando de libros y literatura. Razón no les falta. Y eso es así, porque confluyeron muchas cosas positivas para que la buena química recorriera la acogedora sala de cultural Nueva Gala: los tres escritores granadinos que me acompañaron -a los que ahora aludiré-, la asistencia del editor (Editorial LUHU), Xavier Pastor, venido desde Alcoy, la excelente predisposición de tantos amigos y amigas que asistieron, la seriedad organizativa de Ginés y Bernardino, las tablas en la grabación del vídeo del periodista  de Ideal, Antonio Arenas al que agradezco su presencia...fueron muchas las buenas conjunciones.
Y con todo ese material el autor -yo, en esta caso- ya tenía recorrido más de la mitad del camino. Muy poco hube de hacer para que todo saliera a pedir de boca. El camino ya estaba más que trillado. Como decía en Facebook, nada más terminar el acto: así da gusto escribir y editar. 
Y da gusto, sobre todo cuando hay respuesta tan unánime, tanto por los que estaban, como los que excusaron su inasistencia por motivos más que razonables y lógicos.  
Realmente, no sé qué ocurrirá si este esforzado autor sigue publicando libros, pero desde ya firmaría que todo fuera como ahora está yendo, aunque eso no es importante ahora. Hay que disfrutar el momento presente. 

MIS ACOMPAÑANTES EN LA MESA

Sabía el buen hacer y la experiencia de quienes me iban a acompañar, pero siendo las expectativas muy altas, la realidad fue superior. Los tres escritores granadinos con varias obras publicadas:
David López, ejerció como presentador, asumiendo su papel minutos antes. Pero le honra su carácter comprensivo y dispuesto siempre a hacer un favor. David es todo humanidad. Asumió el reto -que para él por sus tablas no lo era-, y rompió el hielo, que es siempre lo más difícil, con una maestría incompatible con su edad. Aludía a LUHU Editorial, como representante oficial en Granada, como autor, como amigo, como colega...Con ese inicio nada podía salir mal. Y es que David y yo hemos congeniado bien a pesar del poco tiempo que llevamos conociéndonos. Nos esperan proyectos futuros que espero que sean de calado. Ilusión no nos falta.
Qué decir de Pedro López Ávila. Un maestro. Un amigo. Un erudito literario. Habíamos hablado mucho por teléfono los días previos. Había alabado aspectos de mi obra y había hecho críticas constructivas, ésas que no te hunden, sino que te hacen crecer. Yo le escuchaba siempre como Kung-Fu escuchaba a su maestro. Porque sé que Pedro me aprecia. Desde hace muchos años. Y por que sé que quiere que escriba mejor (porque sabe que puedo, me comenta).
Su exposición fue magistral. Académica como es propio del buen profesor de literatura que es. Una clase magistral. Esa fue la opinión unánime de todos. Disecciono mi obra de una manera que creo no me merecía, mucho más propio de una obra de alguien con más recorrido. De ahí que el valor de su trabajo concienzudo sea impagable (¿cómo puede pagártelo Pedro?)
Mi Alter Jesús Lens, ¡qué tipo! Yo a Jesús lo aprecio mucho, le aprecio de veras. Es la verdad. Tanto por su trayectoria como en lo personal. No nos vemos las veces que quisiéramos (¿cómo seguirle en su frenética actividad?), pero a estas alturas de mi vida sé a quién merece la pena tener como amigo y a quién no.
Puede que ahora esté escribiendo con el matiz de la emoción de lo que está saliendo bien, pero me conozco a mí mismo y sé que estoy diciendo la verdad. Jesús Lens es todo humanidad. No conozco a persona alguna que envidie menos que Jesús, que hable mal de nadie menos que Jesús, que esté siempre dispuesto a echarte una mano más que Jesús.
Jesús con sus infinitas tablas le dio al acto en enfoque y el matiz que necesitaba. Sus anécdotas literarias y sobre la vida misma, su forma de ver la literatura y la vida, las alusiones a nuestra amistad...todo eso deleitó al público; lo predispuso para que mi actuación a continuación fuera un camino de rosas.
Y llegó mi turno. Hubo un momento en el que me pregunté y creo que lo dije en voz alta: que qué decía yo ahora. Bueno, como me decía Paco un día antes, tengo algunas tablas en actos públicos. Sí, es cierto, pero no presenta uno todos los días su propio libro.
Pero me lo pusieron muy fácil. Tanto mis acompañantes en la mesa como los muchos amigos y amigas que asistieron. De hecho, me fui sintiendo cada vez mejor hablando de anécdotas, compartiéndolas con Jesús, con Pedro, con David y con los asistentes. Se me hizo corto. Muy corto.  Incluso me aventuré a leer el comienzo de uno de mis relatos 'El barrendero que leía a Kant'. Y eso que a mi no me gusta leer en público.
Presentía que estábamos a gusto todos. Eso se nota en las caras. Uno sabe cuando hay caras de aburrimiento y cuando no. Posteriormente, tomando una cerveza o un vino con todos, se demostró que hubo diversión y amenidad.
He de decir que me lo pasé muy bien dedicando mi libros a tantos amigos y amigas. Siempre pensé, cuando veía a escritores dedicando su libro, sobre la dificultad de escribir una dedicatoria personal. Pero eso no me fue difícil. Básicamente, porque los libros dedicados era para gente que conocía en la mayoría de los casos. Otra cosa muy distinta es que entiendan mi endiablada letra, que a medida que se sucedían las dedicatorias iba de mal en peor. Por tanto, estoy abierto a traduciros -si no me pasa como al infame presidente del Gobierno, que no entiende sus propias notas-, si tenéis dificultad en leer lo que os dediqué. Seguramente, más de uno y una lo haréis. 
El peor error de la noche fue no poder despedirme de muchos de vosotros y vosotras (comprendedlo) y no haberme hecho una foto con mi mujer, Mati, que ejerció de sobresaliente anfitriona. Cachis. 

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