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domingo, 23 de noviembre de 2014

III MEDIA MARATÓN 'CIUDAD DE ANTEQUERA' (23/11/2014)

Hay muchas cosas que se pueden hacer y ver -sobre todo ver- en Antequera y no sólo correr. 

Calle típica de Antequera con la Alcazaba al fondo. (Foto de J.A. Flores) 
Yo antes iba con bastante frecuencia a Antequera para ver su patrimonio histórico, conocer su historia y comer su porra -antequerana-. Pero jamás había ido a correr.
Hasta el año pasado. Un poco frustado por no haber podido correr la Media Maratón de Córdoba, busqué en el calendario alguna que tuviera un recorrido orográfico similar y que me permitiera ir y venir en poco tiempo y fue así como hallé la que iba a ser la segunda edición de la Media Maratón de Antequera. Así que me apunté, auspiciado por su recorrido, por su cercanía y porque cada vez me atraen más las pruebas que no pasan de mil corredores (y si son menos, mejor, como es el caso). 
Me gustó la prueba y me salió bien, mucho mejor de lo que tenía previsto. A años luz de la de este año, que es algo que sí tenía previsto. Mi diferencia de forma entre el año anterior y éste es, si no abismal, muy distinta. El año pasado competí bastante y no tuve lesión alguna hasta el mes de diciembre, por lo que pude rendir a buen nivel casi todo el año, tanto a nivel de competición como de entrenamientos. Incluso hacia series con regularidad y ese entreno se apreciaba en competición.
Sin embargo, este año ha sido otra historia. No levanté cabeza desde la lesión de diciembre y para colmo en marzo pasé por el quirófano de vascular; así que entre la lesión, la operación y la posterior recuperación no comencé a entrenar hasta Semana Santa, pero no a competir. A pesar de eso fui osado y me presenté en la linea de salida de una muy exigente carrera de montaña a finales de agosto, como ya conté en su día. 
Posteriormente vinieron mejores entrenamientos. Todo el verano entrené bien, pero competí poco. Sólo lo hice tras el verano en una corta pero meritoria carrera urbana de pocos kilómetros previa a la Media de Granada y la Media Maratón de Motril, que resultó un fracaso.
Esta última prueba es la culpable de que volviera a competir en Antequera, no por despecho ni para sacar la espina del fracaso de Motril sino para ver cómo iba en medias maratones una vez intensificado el entrenamiento, que tampoco está siendo especifico para correr distancias largas. Acaba el año y quería probar. Así que nada mejor que competir en esta media maratón que por características y fechas me parecía la más estratégica. 
El año pasado rodé a 4'22'' el mil. Este año a 4'44'' el mil. Como se puede observar una diferencia notable, pero aún así estoy satisfecho del rodaje de este año una vez analizadas las circunstancias pasadas. Un rodaje, que a pesar de ser mucho más lento que el del año pasado, me ha hecho sufrir mucho más. Los últimos kilómetros de la Media de Antequera de este año, me han recordado en parte a los últimos de Motril. En la costa granadina la humedad y el calor a finales de octubre fue bestial y finalmente claudiqué. En Antequera no  ha habido humedad -nunca la hay en estas latitudes de interior- y ha hecho una excelente temperatura para correr, casi calor; es más, la lluvia que caía en los últimos kilómetros fue casi una bendición de los dioses, pero las dificultades entre los kilómetros dieciséis y diecinueve me han deteriorado físicamente, mermando de manera exponencial la media de rodaje que llevaba hasta el quince. 
Las pequeñas pero molestas rampas de entrada a la ciudad y en las mismas calles del casco antiguo de la ciudad han supuesto un suplicio, y a pesar de que el último kilómetros es en bajada no he logrado recuperarme, llegando a meta muy tocado.
Hasta el kilómetro diez rodé a 4'35'' el mil; e incluso, en el quince el rodaje no iba más allá de 4'39'', pero los últimos seis kilómetros fueron para mi casi indigeribles. Por las molestas rampas, como decía y porque -somos lo que entrenamos- no estoy haciendo entrenos demasiado largos.
Aún así, el resultado final ha sido mucho mejor de lo esperado y por eso considero que he cumplido el fin que me había propuesto. 
¿Y qué decir de esta joven media maratón? Prácticamente todo positivo. En particular a mi me viene de perlas porque me coge a tan sólo a una hora en coche. Además, es una prueba muy cómoda a nivel organizativo. Todo está a pedir de boca: facilidad de aparcamiento, impresionantes instalaciones para vestuarios, duchas y ropero, que es el lugar de llegada (en el interior) y de salida (en el la explanada exterior). Se trata del Centro de Tecnificación de Atletismo 6º Centenario, una instalación formidable, centrada en exclusiva en el atletismo.  
La señalización y el control de los pasos y cruces es perfecta, contando con la presencia de voluntarios, Protección Civil, Policía Local de Antequera y Guardia Civil. La señalización kilométrica es excelente y los avituallamientos también.
El recorrido, hay que decir, no es demasiado atractivo. Largas rectas entre naves industriales e insultas carreteras comarcales. Pero es algo que no se puede considerar como una crítica, toda vez que trazar veintiún kilómetros en una ciudad media no es nada fácil y, finalmente, hay que correr por los alrededores. En algunos lugares, estos alrededores son atractivos, pero no en Antequera. 
La prueba gana en atractivo en los últimos seis kilómetros, que coinciden con la entrada a la ciudad, pero ocurre -nada es perfecto- que son los que menos se disfrutan, toda vez que la mente ya está en otras cosas. El paso por el casco antiguo es atractivo, como es el casco en sí y la llegada a meta, en las tripas mismas del Centro de Tecnificación es de las más atractivas de las medias maratones que he corrido en mi vida deportiva. 
A destacar también la bolsa del corredor, que ha sido mucho mejor este año que el anterior. Se ha compuesto de: mochila, camiseta técnica Brooks amarilla y azul de manga corta (una de las más bonitas que me han dado hasta ahora, como se puede apreciar en la fotografía), dos molletes y un mantecado antequerano -como no podía ser menos- lata pequeña de aceitunas, bolsita de pan 'tipo colin' y un dulce. Nada mal, si consideramos que las bolsas del corredor han caído enteros desde la crisis o poniendo la crisis como excusa.
En definitiva, si nada ocurre en las ediciones futuras y siguen la trayectoria actual, se convertirá con el tiempo en una de las más importantes de Andalucía. Entonces se masificará, pero eso ya es otra historia.              

1 comentario:

  1. Se me olvidó comentarte que los colores de la camiseta, son los colores de Gran Canaria, azul y amarillo... así que como decimos por estas tierras ¡¡¡pío, pío!!!

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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