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miércoles, 11 de junio de 2014

SERIE: ROMA (USA, 2005-06)


 Nunca me habían contado la historia de Roma como lo ha hecho la excelente serie norteamericana -con colaboración de la BBC y se nota- de HBO. 
   Sabíamos de las aventuras y desventuras de César, de Julio César -antes Octavio-, hijo adoptivo de aquél, de Marco Antonio, del Triunvirato formado por éste, el anterior y Lépido -que fue un convidado de piedra, más que otra cosa por su prestigio militar-. Sabíamos de Cleopatra, la reína Tolomea de Egipto descendiente de Alejandro, las luchas palaciegas por el poder y en el campo de batalla, de las conquistas de Roma, gran potencia de la época -como ahora Estados Unidos o como lo fue España en los siglos XV, XVI y parte del XVII-, pero, insisto, nadie me lo había contado como esta serie. Corta serie, lamentablemente, de tan sólo veintidós episodios, repartidos -doce y diez- en dos temporadas- y que no se sabe  bien por qué no siguió porque filón había para hacer veinte temporadas. Al menos hasta la caída del Imperio Romano a manos de los bárbaros del norte. 
   Seguramente porque ha debido ser ser una serie muy cara. No en vano se ha rodado en los prestigiosos y únicos estudios de Cinecittá de Roma, lugar predilecto para los mejores y mayores producciones de los clásicos romanos que todos tenemos en la mente y que nos suelen recordar por Semana Santa. 
   Pero 'Roma', es una serie que rompe con toda esta estética de las películas 'de romanos'. Es otra cosa. Montada sobre la base de dos grandes estructuras o historias paralelas, éstas se retroalimentan y conectan de manera ejemplar. Una de ellas, la oficial, la de las luchas palaciegas y en el campo de batalla por el poder; la otra la microhistoria de algunos protagonistas anónimos, en principio, pero mucho más importantes de lo que pudiera parecer al principio. 
   La forma de contar es tan visceral, descarnada, cruda, violenta, exacta, milimétrica y diseccionada que pareciera que estamos junto a los personajes, algo parecido a cuando acudes a una obra de teatro. Percibes los movimientos, los gestos, las expresiones, los excelentes diálogos. Nada escapa a tu atención. Por eso mismo, te sientes dentro de las historias, de las grandes y de las pequeñas. Te ves como testigo de excepción de esa historia que fue real y que nos ha sido transmitido gracias a la excelente pluma de historiadores, filósofos y  escritores de la época. Una historia que es la nuestra, la de las civilizaciones -no diré países- que fueron sometidos y 'socializados' por el genio romano. Por ello todo lo que ves te es familiar, máxime cuando has tenido la oportunidad de estudiar su derecho en la licenciatura, en mi opinión el más genial y perfecto, a pesar de coexistir con un nivel insoportablemente cínico de corrupción y de deterioro moral y ético (¿nos suena de algo?)- 
   La dimensión que alcanzan series como ésta, como ya conté con 'Deadwood', es tan elevada y  está tan presente que se convierten en series de culto, de esas que trascienden al mero entretenimiento para convertirse en algo más que eso. Es probable que me esté dejando llevar por mi apasionamiento hacia series de este tipo, pero creo que no exagero. Y no lo hago, porque todo está muy cuidado por su creador, el prestigioso y experimentado John Milius. Desde la cabecera, que es magnifica, hasta la banda sonora pasando por el nivel de las interpretaciones. Nada es improvisado. De hecho, este tipo de series de calidad extrema y de culto no suelen ser largas por eso mismo: por la dificultad de mantener ese nivel máximo durante tanto tiempo.
    No diré más. Tan sólo una cosa: obligatorio verla.       

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