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lunes, 25 de febrero de 2013

'ARGO' (USA, 2012)

La casualidad ha querido que visionara 'Argo' horas antes de recibir el Oscar a la mejor película. Y me alegra de que así haya sido -me refiero a obtener ese premio- porque, a pesar de que no puedo ser objetivo al no haber visto el resto de sus más directas competidoras, la película de Ben Affleck me parece soberbia en casi todos los aspectos que  de alguna forma tienen que ver con el gran cine: realismo, conseguida atmósfera, emocionante historia -basada en hechos reales- y una ambientación de la época que retrata absolutamente soberbia. Además, cuenta con algo de lo que carecen otras películas de calidad: convicción. A este paso Affleck va camino de convertirse en un Clint Eastwood moderno, por aquello de demostrar tener más talento como director que como actor (y que conste que ambos me parecen dos actores sobresalientes).
Y es que el buen cine -insisto- no tiene porque estar repleto de artificios para que lo sea; tampoco tiene porque existir siempre la sempiterna escena de sexo, que en más ocasiones de las necesarias suele arruinar la película, ni que todo esté cada dos por tres empapado de sangre o que deba haber un necesario correcalles, destrozando mobiliario urbano por doquier. El buen cine tiene que contar historias -veraces o no- sin fruslerías ni acartonamiento. Y como siempre suele decir Boyero, que deje poso. 
La crisis de los rehenes en Irán fue un capítulo que bien pudo desembocar en un conflicto internacional de mayor calado. Las grandes potencias tenían muchos intereses geopolíticos en el antiguo territorio persa y había cincuenta vidas en juego. Y, para colmo, seis de ellas habían pedido refugio en varias embajadas -entre ellas, la británica- y tan sólo Canadá tuvo la decencia de dárselo. A partir de ahí, el alto mecanismo del derecho internacional y las relaciones diplomáticas poco podrían hacer ante un pueblo iraní totalmente exaltado que buscaba justicia divina demonizando a occidente, al que consideraban el causante de sus desgracias tras el gobierno títere del Sha de Persia, protegido de Estados Unidos. 
Y en medio de todo una CIA que más que nunca necesitaba ir por libre e introducir nuevos elementos de rescate contrarios a los que aprobaba el gobierno americano. Pero la CIA es un mundo, y cada agente una isla; de ahí que Tony Mendez tuviera que actuar como lo hico, deslizándose permanentemente por el filo de la espada de Damocles. Un mérito de él y de la CIA que por la propia naturaleza de la agencia sólo tuvo un merecedor: Canadá. 
En fin, una enorme película que hay que ver por todos los motivos expuestos y por otros muchos que es imposible reflejar aquí. 

3 comentarios:

  1. Espectacular, soberbia. La vi en el cine hace unos meses y la disfruté sobremanera, que no está el cine para ir a ver cualquier cosa. El realismo, tensión y toques justos de humor, sobresalientes.
    Saludos

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  2. DIFIERO. Clint Eastwood es un magnifico actor de cine, presencia de cine en la pantalla

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  3. Entretenida, con ritmo, de estilo clásico como esas pelis de 'antes', también previsible y superficial, 'Argo' sin embargo es una prueba más del talento narrativo de Affleck. Un buen rato de cine, que es mucho, pero tampoco nada más. Saludos!!!!

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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