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jueves, 15 de noviembre de 2012

VUELVO A LA PISTA (POR AHORA)

Vuelvo a la pista, lugar del que no debí despedirme durante tanto tiempo. Como el otoño, siempre vuelvo a las pista en los meses de octubre o noviembre. Algo debe tener el tartán en esta época para que llamé tanto mi atención. 
Podría ser la, por lo general, noche brumosa no demasiado fría típica de otoño o ese olor especial a hojas caídas y castañas asadas que tienen los pueblos en esta época. Porque a un pueblo voy: a Atarfe. Una excelente pista en la que correr no es arriesgado; por contra, es agradable.
Caras conocidas por allí: Javi, Onio y TxomIn, que ya acababan; justo cuando yo comenzaba. Di una vuelta de reconocimiento a la pista con Javi -él para enfriar y yo para calentar- y allí permanecí una hora y media más. 
En total cinco miles suaves -entre 4' y 4,05''-, estratégicamente pensados para no aborrecer este necesario ejercicio de calidad, porque aunque soy constante como corredor en ruta, no lo soy como corredor de ejercicios de calidad. Pero son necesarios para mejorar, qué duda cabe. 
El corredor profesional o el amateur, los lleva a cabo porque es su obligación, su pan diario, pero el corredor aficionado no tiene por qué. Pero si se busca mejora, las series, los fartlek, la carrera progresiva, la técnica de carrera, el trabajo con gomas, lastres o pesas suaves  y la elongación concienzuda son elementos necesarios si queremos completar el círculo como corredor. De todo he hecho, he de decir, pero no con la debida constancia. Por decisión personal. Precisamente, para no caer en la telaraña del corredor que sólo tiene en mente mejorar marcas y ser cada día mejor corredor. Todo forma parte de una decisión personal y de estructuración del tiempo. 
El mío está estructurado de otra forma y el correr aficionado ya tiene su porción más que suficiente. 
Sin embargo, eso no es obstáculo para reconocer que hacer series te hace sentir ser mejor corredor. Como elongar bien; o comer adecuadamente; o trabajar más con las gomas. Pero también me interesa escribir mejor, leer más, ver más cine y disfrutar con los seres queridos. 
Ya digo, se trata de opciones. De libre albedrío. Sin embargo, ahora estoy pensando en la última serie hecha esta noche (esa última que a regañadientes haces), al filo de las 9 y pico ya, y me siento francamente orgulloso por haberla hecho. Deben ser las contradicciones, como dijo Mao.    
   

3 comentarios:

  1. A mí me encanta correr en la pista, enfrentarme a no se cuántas vueltas a no se qué ritmo y ver que voy cumpliendo el objetivo repetición tras repetición. Me hacer ver que puedo,que se, correr más o menos rápido, casi como un metrónomo. Me encanta sentir ese dolor de patas a la tarde,cuando mi cuerpo se acuerda del martilleo de mis piernas contra el tartán, esperando, también, que el cuerpo y la cabeza, recuerden esas series cuando en una prueba comience a pensar:"no puedo,no puedo".

    ¿Para cuándo la próxima?

    Un abrazo desde Mijas

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  2. la pista te pone rápido... Sin duda el tartán echararía de menos opiniones intempestivas...

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  3. Me habéis convencido con vuestros dos buenos argumentos. No es que no tuviera el convencimiento, pero me faltaba voluntad y saber interpretar bien el correr-deber en contraposición al correr-placer. La pista podría ser mi gran aliada si soy capaz de resolver esa ecuación, qué duda cabe.
    ¿La próxima? Palabra que la semana que viene. Una por semana irá bien, hasta que me acostumbre.
    Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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