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jueves, 25 de octubre de 2012

RELATOS BREVES DE OTOÑO

UN DÍA ORDINARIO 


Ahora que cuento con la tranquilidad necesaria, me pregunto porqué un cotidiano accidente en una calle cualquier de una ciudad cualquiera se convirtió en el punto de inflexión más importante de mi existencia. Pero cómo lo iba a saber yo en ese momento.

Estás con tu motocicleta en ese semáforo que casi siempre está en rojo justo en la esquina del gran banco, ese que ahora exige ser ayudado por el gobierno; estás allí, aguardando el cambio de color de luz led de la señal de tráfico y nada puede hacerte sospechar lo que viene a continuación, porque imaginas que lo que viene a continuación no es otra cosa que lo predecible. Es decir, que el semáforo se pondrá en verde y tu retorcerás el puño de la moto y saldrás progresivamente hasta el próximo semáforo; o bien, te dará tiempo a superar dos o tres semáforos más hasta girar a la derecha, muy cerca ya de donde sueles aparcar. Nada tan ordinario y tan cotidiano como eso.

Pero nada de eso ocurrió. De un millón de ocasiones, tan sólo una de ellas podría salir mal. Una entre un millón. Y salió mal. Pero ocurrido lo ocurrido, te preguntas cosas: ¿por qué a mí? ¿por qué aquel día y no otro? ¿por qué en aquel semáforo ordinario por el que pasaba a diario y no en otro?

De nada vale ya lamentarse. De hecho, mi abogado está consiguiendo poco a poco demostrar que nada tenía yo que ver con aquel individuo que salió disparado del banco con una bolsa en la mano y que sin mi permiso y a traición se instaló en el asiento trasero de mi moto y me obligó a alejarme de allí a punta de pistola, asegurando al policía que nos detuvo al final de la calle que yo era su cómplice.

3 comentarios:

  1. Espero sea una ficción de esas que de vez en cuando leemos por aquí y nos creemos la mayoría...
    Pero si as tenido tan mala suerte de que esto te ocurriese, seguro que todos los que te seguimos estamos deseando leer que todo se a solucionado rápidamente.
    Mucha suerte y ánimo¡¡¡¡¡
    MDGC

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  2. Saludos:
    El Dioni siempre mantuvo qué llevaba a una parturienta, el Rey alegó qué el excesivo peso del elefante qué sujeto para qué no cayera le produjo la fractura y Alfonso Guerra desconocía tener hermano alguno.

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  3. MD, en ocasiones la realidad y la ficción tienen una frontera muy tenue, tanto que no siempre es fácil distinguir una de otra. Saludos.
    Daniel, como coartadas ésas no tienen parangón. Imaginación al poder. Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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