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domingo, 15 de julio de 2012

XIV PRUEBA DE FONDO RÍO DÍLAR (15/7/2012)



Sin duda, hay hambre por correr, por competir. Porque no de otra forma se puede explicar que llegaran a meta 597 corredores y corredoras, siendo 15 de julio y no estando ante una de las pruebas más asequibles. Una prueba que te arrastra por terrenos malencarados y que te regala una subida verdaderamente dura hasta el bonito pueblo de Dílar. Pero mucho es poco si se trata de practicar un deporte que tiene mucho de adicción y que cuenta con la virtud de dejar el disco duro del sufrimiento a cero, una vez acabada la prueba. Es más, es probable que esa adicción se deba al sufrimiento y que los corredores acabemos aullando por las esquinas cuando no tenemos una prueba de este estilo que echarnos a la boca. Es todo un misterio: las endorfinas, la constancia física, la preparación psicológica...muchos ingredientes necesarios para saber que para la gran mayoría, tras madrugar un domingo, acabarás subiendo cuestas de caballo bajo un sol africano y que para colmo nada ganarás, tan sólo -si hay suerte- una camiseta técnica y algún refrigerio. Pero no es eso lo nos mueve, luego ¿que es lo que nos mueve? 

Pero ¿que pasó en lo personal? Una cosa que pudo ser decisiva: haciendo una ruta rutinaria -valga la casi cacofonía-, el pasado viernes, el gemelo derecho se contrajo como suele hacer cuando está a punto de anunciar una pequeña microrotura fibrilar. Eso me asustó, y casi aconsejó, no intentar heroicidades. Pero había un problema: quería hacer esta prueba; y quería hacerla en estas fechas que, para mí, son buenas para correr, a pesar del fuerte calor. 
El gemelo, finalmente, no dolió corriendo, aunque sí la tarde anterior cuando andaba. Misterios de la fisiología. Pero aunque no doliera, está claro que eso condiciona. Y lo hizo durante los primeros cuatro kilómetros, que fueron tranquilos y lentos, en la cola del pelotón, mirando de reojo el coche escoba o la ambulancia por si tenía que servirme de él o de ella, más atento al gemelo que a la carrera. Por suerte, nada de eso sucedió.
Pero, ¿qué sucedió? Un poco lo que nos sucedió a todos: sufrimiento, principalmente, en la fuerte subida a Dílar. Un sufrimiento que, en mi caso, no fue excesivo he de decir, probablemente, fortalecido por esos cuatro primeros kilómetros sosegados. Pero hay que decir que sí vi a mucha gente sufrir en exceso y andar por la zona de subida, porque, lógicamente, este mes no nos coge a todos en la misma forma. Hay gente que por estas fechas se relaja aprovechando las vacaciones y las piernas y los pulmones se tornan vagos. Ya digo, no es una prueba propia para estas fechas, aunque sí lo será para quien afronte en menos de tres semanas la subida al Veleta, prueba a la que decidí apuntarme el año anterior justo tras finalizar esta prueba, si bien este año, los objetivos son muy otros. 
En cuanto a la logística de la prueba, hay que decirlo alto: mal en organización en lineas generales, como es habitual cuando sale o pasa por Otura. Está claro que este municipio no tiene mucha fe en este deporte. Sigue persistiendo la afluencia de coches por las zonas de paso, a pesar del buen hacer de Guardia Civil de Tráfico y Protección Civil. No vi excesiva Policía Local. Seguramente que los recortes en muchos ayuntamientos está haciendo estragos.  
El avituallamiento fue pobre y con pocos voluntarios -no es culpa de ellos, claro está- y el agua parecía no haber visto un frigorífico en su vida. Desconozco si faltó como en alguna otra ocasión; al menos no, cuando me tocó pasar por éstos. No obstante, hay que celebrar que la camiseta haya sido técnica. Bastante repetida ya, pero técnica al fin y al cabo.  

¿POR CIERTO, QUIÉN ES ESTE INDIVIDUO DE VERDE, QUE APROXIMÁNDOSE COMO UN TORO MIURA PARECE DISPUESTO A ENMPITONARME LLEGANDO A META?  

Foto debida a  Paqui

Foto debida a Paqui 

Foto debida a Paqui


      

5 comentarios:

  1. Buenas tardes amigo jose Antonio, bueno en primer lugar darte la enhorabuena por la carreta serie que hicistes, ya que yo empezé dormido y luego posteriormente hice un cambio, desde el kilómetro 11 hasta la meta, ya que la meta no es lo suficiente amplia, ya que existe un estrechamiento a la llegada, en cuanto a la cornada que comentas, peor fue la cornada a paquirri en Pozoblanco que casi no le dio tiempo ni a respirar, te veo muy sólido y muy fino, nos vemos en Huescar, campeón, un saludo de tu incondiconal Rafael Bootello

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  2. ¡ Se resolvió el enigma ! jeje.
    La verdad, Rafa, es que en los momentos que plasman las fotos no llegué a darme cuenta del miura que me esperaba por atrás que, de lo contrario, hubiera apretado. Magnífico final el tuyo bajando, como buena fue mi ascensión a Dílar, sin duda, aunque bajando me dediqué a contemplar las amapolas de los riates. Saludos.

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  3. Ya hay afición, con "caló" africano, el perfil y casi 500 atletas. Buena carrera y crónica...jejeje con el toro Miura.
    Saludos, campeón.

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  4. Amigo Bootello , observo en las fotografías, que Ud viò antes de la carrera el encierro de los San Fermines , se ve perfectamente como le va comiendo terreno al amigo Flores , menos mal que éste vestía de negro, dado que si llega a llevar una camisa blanca y pañuelo rojo al cuello lo embistes en linea de meta.Recibid un fuerte abrazo y nos vemos en Huescar que me pilla de paso. PACOPINOS.

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  5. Ramón, ya sabes la predisposición a "sufrir" que tenemos los corredores, una especie de locura colectiva. Gracias amigo.

    Amigo mío -también conocido en ciertos ambientes profesionales como PACOPINOS-, como muy bien dices, suerte la mía que ese día la bendición divina quiso que no vistiera con la equipación alternativa roja de Caja Rural, como se aprecia en este pequeña foto que ilustra el comentario. Si así hubiera sido, otro menos prosaico azar hubiera aguardado a tu ponderado amigo de la infancia. Pero hay más pruebas, como se plasmarán, que ese miura no paró hasta llegar a la chiquera, ante el miedo escénico de unos y otros, etc., etc...

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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