miércoles, 10 de agosto de 2016

USTED PUEDE SER PROPIETARIO, Y LO SABE (IDEAL 10/8/2016)

USTED PUEDE SER PROPIETARIO, Y LO SABE

                                                                       Por José Antonio Flores Vera



A poco que observemos, llegaremos a la conclusión que nos va la propiedad, sentirnos dueños de las cosas que nos rodean. Es probable que no sea culpa nuestra sino de nuestros orígenes, nuestra forma ancestral de organizar y entender la sociedad. Desde siempre ha existido esa inclinación, si bien fue el genio jurídico romano quién asentó las bases legales de las distintas formas de adquirir la propiedad. De hecho, el brillante jurista romano Gayo supo ver que una de esas formas -fuera la propiedad pública o privada- podía darse si existía la suficiente voluntad y la paciencia necesaria. A esa institución jurídica se le denominó usucapio, que se conceptúo como una forma legal de adquirir la propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo. Una institución que nuestro Código Civil -artículos 1930 a 1960- recoge bajo el nombre de usucapión, también llamada, prescripción adquisitiva o positiva.
            Y de todo ese mecanismo jurídico somos muy conscientes. Quizá no sea tan conocido el concepto jurídico-técnico, más centrado en el ambiente judicial, pero sí existe entre las gentes ese saber antiguo e innato que les indica que hay cosas que jamás podrán cambiar. Son las leyes de la lógica y el sentido común. Es algo que observas en la calle, en el comportamiento de todos nosotros. Hay como una especie de conocimiento impreso en los genes que nos dice que la posesión de algo de manera continuada y sin que nadie reclame su propiedad, con el paso del tiempo, pasa a la nuestra. Se intenta casi siempre, si bien no siempre se consigue porque se han de dar ciertos requisitos jurídicos, claro está. En la antigua Roma era aconsejable que esta institución existiera, porque las largas ausencias de muchos de los propietarios -soldados involucrados en invasiones de otras naciones- aconsejaba que la propiedad pudiera pasar a manos de otro si el propietario no regresaba (de hecho, muchos no lo hacían y creaban ciudades como Emérita Augusta), propiedad que también incluía a la propia esposa, la cual se postulaba con su símbolo fálico anudado – o no- al cuello.
            Pero, aunque pudiera parecer poco lógico que esta institución aún exista en los tiempos actuales, lo sigue haciendo porque la condición humana no ha cambiado demasiado en los últimos dos mil años. Hay infinidad de ejemplos de esa condición. Uno muy sonado en estos meses veraniegos y de playa: la propiedad del espacio de arena que mucha gente se arroga, bien clavando el palo de la sombrilla, como si se tratara de poner una pica en Flandes o demostrando una constancia diaria en el uso y disfrute a prueba de bombas. Nada más gráfico que la anécdota que me contaba hace poco un amigo sobre el hábito de una amplia familia que desde hace lustros instala sus reales siempre en el mismo espacio de una playa granadina a primeras horas de la mañana. Los demás conocen esa práctica y nadie osa ya ocupar ese espacio, ni tan siquiera si un buen día los usufructuarios no hacen uso del mismo. Es la costumbre; y la costumbre es una fuente de creación jurídica.
También es común en estas fechas el abuso excesivo que hacen las terrazas de los bares del espacio público, que lejos de adecuarse al número de mesas pactado con el respectivo ayuntamiento, alargan su frontera hasta el infinito. De hecho, ese achicamiento hace que muchos ciudadanos desistan de pasar por ese espacio público al existir tan solo un intimidante pasillo que para sí lo quisiera la pasarela Cibeles, lo que conlleva que proliferen aún más mesas. Con relación a esto último, convencido estoy que los locales situados en calles con anchas aceras o plazas cotizan mucho más, sabedores del uso de ese espacio público abusivo.

Pero no se trata tan solo de esos dos ejemplos. Los hay por doquier. Desde el comerciante que baliza un par de aparcamientos junto a su comercio hasta la ocupación de bancos de las plazas públicas, en los que apenas hay alternancia de sujetos; o la lectura prolongada de periódicos, como éste, en los bares; o el aparcamiento en el espacio común de la moto o el coche en cualquier comunidad de vecinos que se precie. Pero observen y encontrarán muchos más.

lunes, 1 de agosto de 2016

¿QUÉ ES PROGRESO? (IDEAL 1/8/2016)



¿QUÉ ES PROGRESO?

 Por José Antonio Flores Vera

¿Qué es en realidad progreso? Es la pregunta que me hacía hace unos días cuando, desolado, veía que mi soñada vega, en el entorno de Pinos Puente, era fraccionada por un enlace de autovía. Un año antes, cuando comenzaron las obras, aun no queriendo creer lo que estaba por venir, las excavaciones de cimentación de un puente dejaron al descubierto lo que, al parecer, fue un amplio taller de cerámica tardorromano, según pude informarme. Me gustaba pasar corriendo por allí e imaginar cómo sería todo aquello dieciséis o diecisiete siglos atrás. Pero nada queda ya de todo eso. Tan solo la estructura de un robusto puente que elevará la autovía para dejar existir un camino asfaltado que comunica con los cortijos y hazas de la zona. Todo lo demás, el territorio fértil por el que pasará el enlace de la autovía, será arrasado por esa gran lengua de hormigón que creará dos bandos diferenciados. Una especie de muro de Berlín para la fauna, flora y las muchas personas que por allí pasean, hacen deporte o trabajan sus campos. Me pregunto si habrá habido algún estudio de impacto ambiental que aconsejara elevar todo el tramo de autovía por medio de puentes para evitar arrasar ese vergel que es la vega. A eso le denominan progreso.
La Real Academia Española de la Lengua en su primera acepción define el progreso como ‘Acción de ir hacia adelante’; y en su segunda acepción como ‘Avance, adelanto, perfeccionamiento’. Conceptos demasiado genéricos que, entiendo, no sirven para comprender en su integridad qué puede significar el progreso que, se supone, se ha de entender como mejora en la calidad de vida de las personas a las que, en teoría, va dirigido. Sin éste, nuestras vidas no hubieran mejorado tanto como lo han hecho en los últimos siglos. Eso no es discutible. Pero afirmado esto, es necesario reflexionar acerca de si llegado a un punto ese progreso no es más que involución, un ir hacia atrás. Por ejemplo, en el caso que citaba del enlace de la autovía. Las preguntas que levitaban sobre mi cabeza al ver ese leviatán de hierro y cemento eran las siguientes: ¿es necesario un enlace de autovía que posibilitará que pasen más coches y que conllevará dentro de pocos años la necesidad de otra autovía, que también propiciará más coches? ¿Es más importante la implantación de la obra pública que lo que destruye? Es probable que no nos hagamos esas preguntas con demasiada frecuencia tan mediatizados como estamos por el buen nombre del progreso, pero es necesario reflexionar sobre ello, porque un progreso excesivo y embrutecido podría suponer a la larga dar muchos pasos hacia atrás. Porque progreso también es preservar lo que nos ha regalado la naturaleza, la cultura o la historia.
Similares preguntas debemos hacernos cuando -otro ejemplo real- una superficie comercial da al traste con unos importantes restos romanos, perdiendo para siempre la oportunidad de saber qué fue y cómo fue el origen de una determinada ciudad. Para muchas personas unos restos arqueológicos no deben impedir ese progreso, pero me pregunto también qué seríamos, en realidad, si no conocemos lo que la historia nos ha legado. Porque poder presenciar los restos de hace dos mil años de una determinada ciudad es cultura; y la cultura -insisto- también es progreso. En este caso que comento, ni siquiera se han molestado en construir una estructura de cristal en el suelo que permita recordar esos restos, una formula bastante usada en ciudades históricas, incluida, Granada.
No se me escapa que para muchos sectores el progreso es tan solo construir y construir (lo que conlleva casi siempre destruir y destruir) sin mirar atrás, si bien, siempre serán los mismos sectores de siempre los que opinen así: los económicos y, en gran parte, también los políticos. Ambos se amparan -y mienten, en la mayoría de las ocasiones- en la creación de empleo y riqueza. Y, lógicamente, cuando se pronuncian esos términos tan absolutistas, que no admiten opinión en contra, poca gente se atreve a cuestionarlos, a pesar de que en muchas ocasiones ni ha habido creación de empleo ni, por lo tanto, riqueza. Solo ha quedado la excusa que ha permitido llevar a cabo el proyecto; megalómano, la mayoría de las veces.

   Pero, ¿y los ciudadanos? ¿Qué papel representan en todo esto? Ciudadanos a los que jamás se les pregunta sobre si consideran necesaria una autovía o un centro comercial o, bien, preservar un espacio de vega o unos restos romanos. Se supone que el voto cada cuatro años (últimamente cada seis meses) lo valida todo, pero no debería ser así. De hecho, hay ejemplos de países, como es el caso de Suiza, en los que antes de acometer alguna obra pública de calado lo suelen consulta al pueblo. Aquí, en cambio, solo sabemos de ella cuando comienzan a atronar las máquinas sobre nuestras indefensas cabezas.

BREVES COMENTARIOS NO ESPOILEADOS DE OPERACIÓN U.N.C.L.E, ABSOLUTAMENTE TODO Y CIEN AÑOS DE PERDÓN.

OPERACIÓN U.N.C.L.E (EE.UU. 2015) 

Excelente película ésta dedicada al espionaje y a la guerra fría de los años 60. Hemos visto muchas películas sobre estas temáticas, pero Operación U.N.C.L.E es bastante atípica y rompe los moldes preestablecidos en este tipo de películas. Repleta de acción -pero acción comedida- con una antiguo conocido: Napoleón solo. Además, no está exenta de humor. Recrea muy bien la estética vintage de los años que retrata y cuenta con una BSO, a cargo del joven compositor Daniel Pemberton que, particularmente, me ha encantado. 
Con esta película el buen director, el ex de Madonna Guy Ritchie, nos vuelve a deleitar con su buen cine, si bien poco o nada que haga en el futuro podrá superar a la mítica Snatch, cerdos y diamantes. 
Por tanto, una buena película que nos hará pasar un buen rato, si lo que queremos es ver una peli que nos divierta y nos haga pasar una mejor tarde de sopor y calor.     




ABSOLUTAMENTE TODO (U.K. 2015)

Cambiamos por completo de registro y comento esta película británica Absolutamente todo, que, creo, merece la pena, siempre y cuando sepamos qué vamos a ver.
Me gusta todo lo que hace Simon Pegg, uno de los comediantes cinematográficos británicos de cabecera, el cual ya parece desligado de su álter ego cómico por naturaleza: Nick Frost, con el que parece no trabaja desde aquella irregular Bienvenidos al fin del mundo. De todas formas, siempre tendremos en la retina la mítica Zombies Party. 
Simon Pegg tiene la virtud de no hacer solo papeles cómicos sino que se pone serio también, tal y como ha demostrado en las últimas Star Treck y Misión Imposible. No obstante, siempre le veremos su lado cómico, tal vez, porque es a lo que estamos acostumbrados en él. 
Por tanto, ¿qué vamos a ver en Absolutamente todo? Pues nada más y nada menos que una película muy divertida, con guión disparatado y un tanto friki. De hecho, algunos de sus gags son realmente deliciosos. Una peli que sienta muy bien ver en una noche de fin de semana cuando el día ya nos haya apartado de otras obligaciones más onerosas y tengamos solamente ganas de abrir una cerveza fresca, dejar la habitación a oscuras y disfrutar de las ocurrencias del bueno de Pegg y su perro parlanchín. 



CIEN AÑOS DE PERDÓN (ESPAÑA, 2016)

Cien años de perdón está dentro de esa hornada de películas de género negro españolas de los últimos años, que sin estar a la altura de otras como la Isla Mínima, Grupo 7, Celda 2011 o, incluso, No habrá paz para los malvados, se trata de una gran película 'Made Spain'. 
Cuenta con los ingredientes necesarios para estar a la altura o superar a muchas con mucho más presupuesto del otro lado del charco, a pesar de que se trata de una temática muy recurrente en el cine de medio mundo: el robo de un banco. Es lo que pensé. Creí ver al principio de la misma que nada iba a variar y que era una película que habíamos visto mil veces. Pero no. Hay matices en ella e historias internas que la hacen distinta y especial. Hay que decir que además de contar con un guión coherente y de una pieza, hay una excelente fotografía y buena BSO, además de buenas interpretaciones. En ese sentido, contar con Luis Tosar es siempre una garantía. 
Uno de los elementos más especiales que hace que esta película de habituales robos de bancos sea peculiar es la introducción de la corrupción. Y si hablamos de Valencia y corrupción es fácil que veamos una fuente de inspiración muy importante de la vida real de los últimos años: el PP valenciano y, por añadidura, el nacional. Por tanto, ese elemento, sumado a otros relacionados con las relaciones entre los protagonistas hace que este film español sea harto aconsejable, pudiendo convertirse en lo mejor que se pueda ver a lo largo de 2016. Porque sigue vigente el refrán -y más en los tiempos que corren-, que dice que 'Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón'.

lunes, 25 de julio de 2016

HIENA, EL APÓSTOL y FORSAKEN, TRES PELÍCULAS MUY DISTINTAS, PERO HARTO INTERESANTES.

HIENA: EL INFIERNO DEL CRIMEN (U.K., 2014) 

Hiena es una peculiar película centrada en los bajos fondos de la droga y el mercado sexual, venido del este de Europa, en Londres y la corrupción policial. Una película oscura, desarraigada, dura, cruel y muchos adjetivos más del mismo estilo, pero al mismo tiempo muy humana. Porque es así la condición humana, tanto para lo peor como para lo mejor. Personajes turbios, que viven encarcelados en su propia inercia de crimen, corrupción y horror, bajo el manto oscuro de la noche londinense. Impactante banda sonora y cuidada fotografía, que aportan todos los ingredientes necesarios para este film de cine negro británico, que no son distintos a la mismísima realidad de crimen, droga y mercado sexual por la que atraviesa Europa. 






EL APOSTOL (Francia, 2014)

Esta película francesa de 2014 abre los ojos. O al menos, nos informa de una realidad muy desconocida, como es la conversión de musulmanes al cristianismo, que es algo que está bastante tapado para la opinión público y desconozco quién se aprovecha de ese tapado. Sabemos de la conversión de cristianos a la religión de Alá, pero no al revés. El cristianismo tolera esa conversión, pero la religión musulmana no tolera la apostasía, sobre todo si es para la conversión a una religión politeista. Porque para ellos, la religión cristiana lo es, al admitir la existencia de dos dioses. Dios, el principal, el del Antiguo Testamento, y la posterior conversión de su único hijo Jesús en Dios, en el Nuevo Testamento. Y eso parece demasiado para los musulmanes, que tan solo reconocen a un Dios, Alá, y su profeta Mahoma. Curiosamente en el Corán también aparece Jesús, pero tan solo como profeta, que eso si lo admiten. 
La película se centra en una moderna familia musulmana de Argelia, totalmente integrada en Francia, en la que la religión musulmana es respetada por todos y radicalizada por algún miembro de la familia. Que uno de ellos acaricie la doctrina cristiana es un hondo problema. 
Esta película me ha interesado sobremanera porque me ha ayudado a conocer la realidad interna del conflicto de las dos religiones -o al menos la de sus seguidores, si bien, hay que decir, el conflicto está más instalado en el lado musulmán- en los países europeos democráticos. No podría afirmar categóricamente que se trate de una película procristiana, pero sí hay un claro mensaje al final de la misma, en la que se denuncia las pésimas condiciones de vida de quienes profesan la religión cristiana en países árabes, algo que no es recíproco en los países de amplia raíz cristiana. 
Aconsejo verla.     



FORSAKEN (Canadá, 2015)

¿Un western canadiense hecho en 2015? Parece extraño, sí, pero es eso lo que vi el otro día. Su título Forsaken. Y sorprende también que esté protagonizado por grandes actores, sobre todo, el octogenario Donald Sutherland, el cual aparece acompañado por su hijo -en la realidad y en la ficción- Kiefer. Cuenta con todos los ingredientes del western: forajido reconvertido (el filón de Sin perdón no tiene límite), una ciudad sin ley, pistoleros a sueldo, un cacique sin escrúpulos que machaca a los humildes granjeros y campesinos para quedarse con sus tierras, una BSO clásica....Nada nuevo. Sin embargo, todo bien trenzado. Es como si su desconocido director Jon Cassar hubiera querido ofrecer un homenaje al género western de los años cincuenta y anteriores. El resultado es una película de hora y media predecible, pero bastante entretenida, con un final muy a lo Sin perdón, que para mí es a la película que se quiere homenajear de manera más evidente. No sé, a ver qué opináis una vez vista.    

martes, 19 de julio de 2016

COMENTARIOS A CUATRO PELÍCULAS ACTUALES E INTERESANTES.

Paso a hacer cuatro breves comentarios (no espoileados) de las cuatro últimas películas vistas, muy distintas entre sí:

VERANO DEL 92 (Dinamarca, 2015)

Película danesa, que recrea las vivencias previas y durante la participación del la selección nacional de Dinamarca en la Eurocopa del 92 de Suecia, que acabó ganando, contra todo pronóstico. Un hecho real merecedor de una película, porque fue extraordinario todo lo que ocurrió en torno a esta selección. A priori no se clasificó en la fase de grupos, pero la guerra de los Balcanes hizo que Yugoslavia fuera expulsada de todas las competiciones deportivas. Por tanto, hubo que recurrir a Dinamarca, cuyos jugadores -muchos de ellos muy talentosos y jugando en grandes equipos europeos- ya se encontraban de vacaciones. De fondo, el protagonista, un entrenador de perfil bajo, que nadie quería y que nadie respetaba fue el encargado de conseguir ese sueño imposible. 
Una película interesante, que hará las delicias de futboleros y, sobre todo, muy entretenida.



NUNCA ES TARDE (EE.UU., 2015)

Hay dos alicientes muy importantes en esta película: una de las menores interpretaciones de Al Pacino de los últimos años; y que esté basada en una historia real, si bien una vez te documentas llegas a la conclusión que poco que tiene que vez con la historia real (es lo que manifestó también el cantante inspirador de la misma). Porque la historia real vivida por un cantante de folk británico muy desconocido, llamado Steve Tilston y en la película el protagonista es una estrella del rock -tal y como se le denomina-, aunque sería más bien del pop, o tal vez, algo a mitad de camino. De todas formas, la idea parte de una carta que John Lennon envío a este Steve Tilston, siendo muy joven, pero de la que solo supo pasados 40 años. Interesante, entretenida y con muy buena puesta de escena. Si mi hubiera dependido, le hubiera denominado en España Danny Collins, que es su título en la versión original.







LA HABITACIÓN (Irlanda, 2015)

Hablamos de otra cosa. De otro cine. Una de las películas más impactantes que he visto en los últimos años. Un rapto. Una madre y su hijo de cinco años, encerrados en una habitación -en realidad una caseta de jardín- de no más de seis metros cuadrados. Una claraboya, el único vínculo con el exterior. Uno podrá pensar que es algo imposible, pero el desarrollo de la película te hace comprender que en este mundo todo lo es. Impresionante desarrollo de la película y, sobre todo, impactante final; de esos que tienes que ver varias veces para asimilarlo. Película perturbadora y de altísimo nivel, de esas pocas que hay que ver, sin remedio.






LA VERDAD DUELE (EE.UU., 2015)

Interesante película. Interesante y bien construida. Basada fielmente en una historia real, con un telón de fondo muy americano, la famosa NFL, el fútbol americano, el deporte más seguido en ese país; incuso más que el béisbol. Una NFL intocable, que muele miles de millones de dólares y en la que la más polémica hará que se activen todas las alarmas para que siga el enorme negocio, a pesar de que esté fomentado en problemas de salud y muertes antiguas estrellas de este deporte. Como protagonista un Will Smith, casi desconocido y muy maduro, interpretando al médico forense nacido en Nigeria, apellidado  Umaulu, que analizando el cadáver de antiguo jugador descubre un feo asunto que hace que muchos jugadores retirados, grande estrellas de este deporte, acaben falleciendo. Entretenida de ver. Una buena elección. Más que nada, porque el protagonista es una persona aún joven que ejerce la medicina. Por tanto, una historia actual. 

sábado, 28 de mayo de 2016

CINE: 'NO ES MI TIPO' (FRANCIA, 2014)

Cuando te enfrentes a una comedia francesa, puede pasar de todo. Desde que sea una delicia, hasta que se convierta en cansina. ¿Cómo olvidar aquella magistral ‘Bienvenidas al norte’?. Pero hay otras muchas olvidables.
Cuando decidí ver ésta de título tan vulgar ‘No es mi tipo’, me lo pensé un buen rato. Filmaffinity, le ponía un seis, que no está nada mal, toda vez que es un portal muy exigente y las críticas no eran malas. Así que me aventuré a verla. ¿Y qué es lo que vi? Una película muy interesante que nada tiene que ver con su vulgar título en España. Una comedia romántica, que desde mi punto de vista tiene más de drama que de comedia. Los franceses saben hacer comedias, pero también dramas como ya demostraron con la fantástica ‘El marido de la peluquera’. Y con ésta han conseguido, no un producto como la película citada, pero sí algo muy digno. Una historia de amor que entronca con prejuicios sociales y culturlaes muy arraigados tanto en Francia como en España o en cualquier lugar del mundo.
Bien dirigida e interpretada por sus principales protagonistas, nos sumerge en una historia en la que se advierte el enorme esfuerzo de su director por introducir al espectador en la trama. Exteriores, historias sencillas, situaciones frecuentes, todo eso que de bueno tiene el cine francés, que siempre apuesta por una transparencia enfática, si bien hay siempre muchas capas que el espectador ha de ir eliminado poco a poco. Además, tendremos ocasión de acudir a célebres temas musicales de los ochenta, a propósito de un aspecto concreto de la trama, que el espectador enseguida averiguará. 

Excelente película, tanto por la forma en que aborda la temática, que sin tiento podría degenerar en vulgar, como por la fotografía y el esfuerzo de su director y protagonistas. Muy aconsejable.

lunes, 11 de abril de 2016

QUE NO SE TE VAYA LA OLLA CON LA EDICIÓN

Llevaba ya algún tiempo queriendo escribir algo sobre el asunto de la publicación de libros y, por ende, de las editoriales. Y quería hacerlo, no porque tenga una enorme experiencia, sino por haberme llamado la atención las dos últimas ofertas que he recibido de coedición, que he rechazado.
Soy de los que piensan que nadie debería de pagar por ver sus obras publicadas. Otra cosa muy distinta es que tenga una idea muy original, prácticamente impublicable -si se me admite el término-, o bien tenga interés en hacer una edición -autoedición- personal porque sí, sin más pretensiones.
Pero si ha trabajado bien en un libro y considera que es bueno y merece la pena, no creo que deba pagar por ello. En todo caso, buscar una editorial tradicional por pequeña que sea que esté dispuesta a asumir el producto. Porque ocurre que en este mundo de la edición, como en muchos otros en los que está de por medio la ilusión de la gente, hay mucha estafador suelto.
Normalmente las formas conocidas para editar son las siguientes: edición tradicional -la de toda la vida-, coedición y autoedición. Sinceramente, de las tres, las dos que me parecen más honestas son la tradicional y la autoedición. Y ahora explicaré por qué no la coedición, al menos como está concebida en nuestro país. 
Coeditar, en principio, no es mala idea si no hubiera engaño de por medio. La mayoría de las editoriales que dicen apostar por la coedición, lo que están haciendo es una autoedición encubierta con el agravante de que en este último caso el autor se lleva todos los beneficios -porque paga todo-, mientras que en la coedición, tan sólo se lleva una parte de los beneficios y si no abre los ojos, le pueden estar metiendo todo el coste de la edición. Para intentar ver este caso con claridad, me remitiré a dos ofertas -por llamarles de alguna forma- que he tenido. No diré el nombre de las editoriales porque no es eso lo más importante ahora. Por cierto, siempre dicen que han valorado la obra y que aceptan publicarla porque la consideran interesante, buena, extraordinaria o cualquier otro adjetivo que case bien con el ego del pobre escritor novel. En algunos casos responden a los quince o veinte días porque, en teoría, la están valorando o es posible que sea para que parezca que creas que la están valorando, pero en otros casos ten contestan a la hora, después de haber leído tan sólo veinte páginas, porque dicen bastarle con eso.   
En el primer caso aludido, me ofrecen la publicación de 200 libros, con todo incluido -incluso corrección-. Cien para mí y los otros cien a repartir por varias librerías y venta on-line. Nunca supe el precio porque no dí opción, pero sé que cobran entre 900 y 1000 €. Pongamos por caso que son 1000 €. Luego, cada libro costaría unos 5€, que seguramente es menos de lo que cuesta ponerlo en la calle. Vale, hasta ahí todo bien, pero me pregunto ¿cómo saber si esos 100 libros que ponen en las librerías, en realidad, los van a editar? Si no lo hacen -como les he escuchado a algún autor en otros casos-, el libro ya saldría por 10€, es decir, más o menos el coste de la edición. Por tanto, ya lo estás tú pagando todo. 
En el segundo caso sí me dan presupuesto. Me dicen que 'su equipo de especialistas ha valorado positivamente mi trabajo', que yo creo es una frase hecha. El presupuesto para 500 libros, con el IVA incluido es de 1664 €. Es decir, que sí editan, como dicen, los 500 ejemplares, cada uno saldría a 3.33 €, con todos los gastos que conlleva el libro, incluida la corrección y la distribución -que sabemos es un sabotaje-. O sea, que es creíble que en este caso haya coedición. Ahora bien, como ocurre con el primer caso, es posible que no editen los 500 ejemplares -de los cuales más o menos la mitad distribuyen, me dicen, a todas las librerías con las que trabajan, principalmente de mi zona,-. Luego, si sólo editan los 200 que a mí me corresponden, cada libro saldría a : 8.32 €, que es posible tampoco sea un precio alto, pero que se podría decir que prácticamente acabarías tu pagando toda la edición. 
Lo planteo como me lo han planteado. En ambos casos, sostienen que no lo publican todo, pero en mi honesta opinión, considero que lo publican casi todo, excepto lo que ni se pueda leer, ya que se trata de un negocio. A lo que adolezca de defectos lingüísticos serios y errores importantes, les harán una pasada y ya está, sin valorar la calidad literaria o proyección comercial, que es lo que hacen las editoriales tradicionales. 
Resultado de imagen de autoedición de librosPor tanto, amigos escritores noveles, que no se os vaya la olla por publicar. Porque nos creemos que lo que hemos escrito es lo máximo, lo mejor que se ha escrito y hemos  de tener los pies en la tierra, porque no es así, y aunque lo sea, no es lo que importa a una editorial que lo único que quiere es tu dinero. Que no penséis que porque en las redes sociales tenéis un montón de amigos y las presentaciones que habéis hecho han contando con presencia (de amigos, conocidos y familia), ya tenemos todo el camino recorrido. Nada de eso.  Que sepáis en todo caso cuál es vuestro sitio en este mundo. Admitir que llegareis con vuestro libro a amigos, conocidos, familia y, es posible, que alguien anónimo que le interesa el libro en sí. Pero nada más. Luego, para qué queréis 200 ejemplares, si es posible que en la presentación no se vendan más de 50. Y para qué queréis que anden por ahí repartidos -en el mejor de los casos- otros doscientos, cuando los libreros los quietan del escaparate o de las estanterías cuando se de la vuelta el distribuidor. Tienen poco espacio y ese poco espacio lo reservan para escritores superventas, que ya sabemos todos quienes son. 
¿Que es posible que deis -demos- el golpe algún día con alguna obra? No lo descarto. Pero para eso hay que pasar por el filtro de entrar en algún sello importante con verdadera distribución y presencia mediática en todas partes y esos sellos nunca editan a autores desconocidos o que acudan sin agente -también reconocido-. O sea, que hay que seguir escribiendo sin perder el norte. Seguir escribiendo como pasión personal y luego si la cosa que estamos escribiendo sale bien optar por una autoedición digna y no demasiado cara, pero pensando solamente en los conocidos, amigos y familia. 
En mi caso particular, el libro al que me refiero, que no es una novela ni nada que se parezca, se iba a publicar con una supuesta editorial tradicional y tras firmar el contrato -que era tradicional en todas sus cláusulas- una mala corazonada me guió hacia la solicitud de la anulación del mismo, básicamente, porque no vi signos positivos. Es posible que haya sido un error por mi parte -creo que no-, pero es lo que vi. Finalmente, lo publicará una editorial tradicional, si la cosa no se tuerce, con una tirada corta a la espera que vaya bien y siga habiendo tiradas posteriores. Pero sin coste para mí. Sé que a pesar de ser una editorial tradicional no estará en todas las librerías que quisiéramos, pero eso tampoco me preocupa mucho, porque de estarlo tampoco iba a estar la vista mucho tiempo. Así que la única forma de que funcione -y eso vale para todas las formas de edición- es comprometiéndote con tu producto, es decir, promocionarlo lo mejor que puedas. Pero al menos, a través de la edición tradicional, no tendrás que asumir un riesgo económico, que en muchos casos es muy importante.

sábado, 5 de marzo de 2016

TRES PELÍCULAS, DISTINTAS, PERO INTERESANTES PARA UN FIN DE SEMANA

Mi gran noche
Comenzaré por 'Mi gran noche' (España, 2015), la última de Álex de la Iglesia. Película muy en su línea. Comedia negra, humor negro. De ácida crítica nada velada en clave de humor hacía el mundo de la televisión. En concreto, en este caso, hacia el acartonamiento vanidoso de los programas enlatados de fin de año, pero grabados meses atrás. Cuenta con el elenco más o menos similar de actores que viene utilizando el buen director español: Santiago Segura, Carlos Areces...Aunque también hay una amplia nómina de actores conocidos o menos, como Hugo Silva o Pepón Nieto. No obstante, la novedad principal está en la aparición de el gran Raphael, en el papel de Alphonso, megaestrella del evento en competencia con cantante ñoño del momento, bien interpretado por Mario Casas. 

Decir que se le ven tablas de actor al cantante español más famoso de todos los tiempos -con el permiso de Julio Iglesias-, porque no en vano comenzó su carrera como actor al par que de cantante. 
¿Qué nos vamos a encontrar? Pues una película desternillante, con una calidad media, con buenos golpes y, sobre todo, divertida para verla una noche de viernes, sábado o domingo. 


La verdad
La segunda que reseño es 'Truth' (La verdad) (EE.UU 2015).  Muy distinta a la anterior. Basada en hechos reales plasmados en el libro -en el que se basa- de Mary Mapes, la productora del programa de la CBS, de máxima, 60 minutos, que en 2004 intentó demostrar los movimientos de escaqueo del presidente Bush para librarse de ir a Vietnam. Todo resultó fallido y, al parecer, esos documentos que parecían confirmar ese hecho, es decir, todo el tejemaneje en su época de teniente primero para librarse de la guerra; esos documentos, decía, al parecer se determinaron como falsos y se llevó por delante, no sólo a esta productora famosa y solvente -muy bien interpretada por Cate Blanchett,  sino a uno de los presentadores más honestos y famosos de Estados Unidos, Dan Rather, perfectamente interpretado por Robert Redford. Dos horas de película apasionantes, donde no conviene perderse un detalle. Al final el espectador tendrá que decidir quién llevaba razón, si bien es posible sacar una conclusión: los poderosos, poderosos son. Muy aconsejable esta seria y auténtica película, quizá de lo mejor que se ha hecho en los últimos años sobre investigación periodística. 



La cumbre escarlata
Y, por último, la última que he visto: 'La cumbre escarlata' (EE.UU, 2015), la última dirigida y coescrita por Guillermo del Toro. Un espectacular cuento gótico, que cuenta con todos los elementos para serlo, pero que nos parecerá haberla visto ya. No hay un terror tan a las bravas, como en 'La mujer de negro' por poner un ejemplo gótico cercano, aunque sí hay una historia o al menos la insinuación de ella. 

Desde mi punto de vista a la peli le sobran minutos, pero a pesar de ello no se hace pesada, más que nada porque hay trama. 
Impresionante el atrezzo, los efectos especiales y las localizaciones.     

domingo, 21 de febrero de 2016

CINE: LA VISITA (EE.UU, 2015)

La nueva película de Shymalan siempre es un enigma, tanto por la temática como por si nos convencerá o defraudará. Probablemente, siempre buscamos encontrarnos con una película del talento y calidad de 'El sexto sentido' y por eso se le exija tanto al director norteamericano de origen hindú. Aunque conseguir la calidad de esa película del año 1999 no es nada fácil; se podría decir que es la obra maestra del director, ésa que muchos directores dirigen un buen día y, desde entonces, ninguna se le acerca ni en calidad, temática, guión y un largo etcétera. 
Con 'El bosque', 'La joven del agua' o 'El incidente', por referirme a alguna de las más conocidas, nos quedamos un poco cortos de sensaciones. Inicios espectaculares para, poco a poco, ir bajando en interés y calidad. Quizá sea una de las características de este talentoso director: no saber trasladar a toda la película el interés que ofrece ofrece al inicio. De ahí que tuviera particular interés por ver qué pasaba con 'La visita', una película que no viene mal avalada  por la crítica.
¿Y qué me he encontrado? Puedo decir de manera categórica que me ha gustado. Con elementos propios del cineasta (sobre todo esos primeros planos impresionantes, en los que casi siempre aparecen elementos de la naturaleza inquietantes: árboles, valles, campos..), la historia que cuenta es original y no desprovista de escenas con vocación de terror a que nos tiene acostumbrados el director de 'El sexto sentido'. Lo que interesa a M.Night Shymalan no es un terror gótico de raíces victorianas, ni tan siquiera muertos que vuelven a la vida en formas espectrales, a pesar de que ha tratados de ellos en algunas películas. Lo que le interesa es un terror subyacente, aderezado con escenas que convulsionan al espectador al tiempo que convulsionan al protagonista que asiste a ellos. Y el factor sorpresa, que siempre está presente en sus películas.
En 'La visita', se asiste a escenas inquietantes que prosperan gracias a esa impronta única que imprime el director a estas escenas terroríficas y cortas, sin aparente explicación; mezclando lo normal con lo anormal de una manera fluida. 
Reconozco que a lo largo -poco largo- de esta película siempre tuve presente esa decepción que me han producido otras por él dirigidas y escritas, que han ido de más a menos de manera estrepitosa. Por suerte, no ha sido el caso de esta película, a pesar de que hay momentos en que se desinfla un poco, si bien no de manera alarmante.
Por tanto, he de admitir que no me ha defraudado; o al menos, no lo ha hecho como las anteriores suyas, si bien vuelve a estar lejos de 'El sexto sentido'. Es entretenida, con sus momentos de terror, con sus 'repullos', con una historia que parece ir desenredándose. Con sus virtudes y sus defectos, se trata de una película que es aconsejable ver.

martes, 16 de febrero de 2016

GARMIN FORERUNNER 225

He vuelto a Garmin, tras la mala experiencia con Polar. El RC3GPS de la marca finesa, al final no ha cumplido el trabajo encomendado y su vida útil no ha llegado a los dos años y medio, bastante poco para un aparato de estas características. Había opción de arreglarlo, pero por un buen puñado de euros más he optado por evolucionar hacia el Garmin Forerunner 225, uno de los últimos modelos de la marca estadounidense, perteneciente a la misma familia del mítico Forer 315, que tan buenas prestaciones me ofreció.
Como decía, éste está mucho más evolucionado, nada que ver con el 315, si bien se basa en su mismo comportamiento y eficacia sobre todo con relación a los satélites: pantalla redonda, a color y más grande y una serie de innovaciones fundamentales, siendo, quizá, la principal la inclusión del pulsómetro en la muñeca, tal y como se puede apreciar en la fotografía. El mecanismo pertenece a la especializada marca MIO, utilizando dos luces led de color verde, las cuales cumplen la función de ir tomando el pulso en la muñeca, que es una forma tradicional que siempre hemos tenido de tomarlo. 



De esa manera, prescindimos de cinta en el pecho que, aunque no era demasiado farragoso dado el buen material que tenían las últimas generaciones de pulsómetros, sí que era algo farragoso y cierta molestia para el corredor. Es posible que la toma de datos del ritmo cardíaco de las cintas sea más precisa, pero eso es importante en corredores de élite profesionales, pero no tanto para, nosotros, los aficionados; no obstante, he podido acceder a gráficas comparativas entre ambos sistema de toma de datos y no hay apenas diferencia. Las líneas de medición iniciales son un poco divergentes, pero convergen hasta solaparse al poco tiempo de la medición.
Poco más puedo decir de este aparato porque me llegó ayer y aún no he rodado con él. Sin embargo, lo que he visto hasta ahora me convence y su peso, tacto y correa demuestran que es un aparato muy evolucionado. Otro aspecto que hizo aguas en el modelo POLAR que he tenido hasta ahora es el da la carga a través de mini USB. Siempre dio problemas y finalmente acabó siendo su tumba. En Garmin lo han solucionado con un dispositivo de carga tipo pinza, el cual atrapa suavemente el reloj y lo carga con rapidez, conectándolo al ordenador o bien a una toma de corriente con el consiguiente adaptador de red.
Aún no conozco el track, pero todo el mundo comenta que es uno de los más completos del mercado.
En fin, todo parece interesante y así lo atestiguan las rewiew a las que he podido acceder. Ahora tan sólo falta probarlo e ir contando.

domingo, 14 de febrero de 2016

CINE: EL DESAFIO (THE WALK) -EEUU, 2015-

Una película dirigida por Zemmeckis siempre es una buena noticia. Además, la historia que se cuenta es de las que podríamos denominar como extraordinaria. Basada en las memorias de Phillippe Petit, el equilibrista francés que en 1974 dejó al mundo helado al atravesar en una cuerda metálica los cuarenta y siete metros que separaban las ya desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York, a punto de inaugurarse.  
Se trata de ese tipo de películas que han de contar a lo largo de dos horas lo que se podría contar en mucho menos tiempo. Se supone que ahí radica el talento del director: acometer todo ese relleno de manera convincente. Y que no aburra. 
A mí esta película me parece fantástica en su tramo final, que coincide con la gesta nuclear del film; es más, he de admitir que esos minutos están llenos de enorme poesía, emoción, mucho vértigo y una fotografía realmente impresionante. Dicho ésto, también he de admitir que todo lo demás me interesa mucho menos, a pesar de que la historia no está mal hilvanada, sin que  se haya de  excluir algunos minutos de aburrimiento. 
Todo ese proceso de transformación de una persona que tiene un sueño no es fácil de contar, ni tan siquiera para un director veterano y consagrado como Zemmeckis. No obstante, no sale mal parado, siendo las interpretaciones medianamente convincentes, pero no rayando a gran altura. No obstante, hay que decir que el papel protagonista le va como anillo al dedo a Josep Gordon-Levitt, que me gustó mucho en la buena película 50/50, de 2011. 
Tal vez la película hubiera crecido enteros si mi admirado Ben Kingsley (uno de los mejores actores de todos los tiempos, en mi opinión), hubiera tenido más protagonismo, pero seguramente que su magnetismo ante la gran pantalla hubiera restado protagonismo a la historia y eso lo saben los directores cuando dirigen a actores de tal nivel. 
La BSO corre a cuenta de Alan Silvestri, que podría pasar por seres el compositor de cabecera de Zemmeckis y que saboreó las mieles del éxito componiendo la trilogía de Regreso al Futuro, Forrest Gump, Polar Express...Se podría decir que ha estado presente en gran parte de las películas de éxito de este director.  
En líneas generales, es una película muy recomendable, aunque tan sólo sea por esos minutos mágicos finales a los que me refería. Hubiera bastado con cuarenta minutos menos, pero no siempre el metraje de la película coincide con la opinión del director; en más ocasiones de las necesarios es el productor el que decide, sobre todo porque es el que pone los cuartos.  

domingo, 17 de enero de 2016

CINE: LOREAK (ESPAÑA, 2014)

Loreak (Flores, en vasco), fue una de las películas revelación de 2014, pero eso no significa que pertenezca al tipo de películas pensada para todos los públicos. No en un sentido calificativo, en función de la edad, sino relacionado con la íntima sensibilidad del espectador que demanda cine. 
Porque el espectador de cine con criterio, se supone que es aquel que antes de acudir a una sala de cine o alquilar un deuvedé, sabe perfectamente qué busca, con qué se va a encontrar. A eso me refería, en esencia, cuando me refería a 'todos los públicos'.
De hecho, esta película vasca -pero sin temática vasca alguna-, cuenta una historia universal, como universales son los sentimientos y las sensaciones que en ella iremos encontrando a lo largo de sus noventa y nueve minutos de proyección.
Todo gira en esta película en torno a sentimientos encontrados, los cuales pueden ser muchos, pero que un espectador atento, a saber podrá calificar en: amor secreto e incomprendido, pérdida, expiación (como bien apuntó mi amigo Antonio J. Morales Vílchez, buen cinéfilo, que me propuso viera esta película), redención, perdón, desolación, miedo, odio, resentimiento, pérdida... Sentimientos que pueden ser tantos como escenas hay, muy propio de las historias cruzadas, en apariencia independientes, pero que acaban convergiendo y fundiéndose en una sola historia, que no es otra que la historia común del ser humano desde el principio de los tiempos. 
No sabemos qué podría estar en la cabeza de los guionistas (que son también directores) a la hora de escribir esta película. Seguramente, algo tan sencillo como las flores podrían ser la causa de tantos y tantos sentimientos atrapados. Como si se tratara de una varita mágica, ese sencillo producto que nos ha ofrecido la naturaleza, como por arte de magia, hace rebosar lo mejor que hay en todos nosotros. Con flores nacemos y con flores morimos, y entre la vida y la muerte, siempre están ahí para alegrarnos la habitación de un hospital, dar vida a un jardín mustio o expresar nuestro amor a la persona amada. Y al tiempo que ofrecen su mejor estampa cromada, acaban feneciendo en algún rincón olvidado, llevándose con su fenecimiento todo lo bueno que desplegaron. 
Todo eso trasladado al lado humano, despliega múltiples reacciones, múltiples historias. Historias que comienzan con la entrega anónima de un ramo de flores y acaban con ese mismo ramo depositado en una peligrosa curva de una carretera, de los muchos que vemos en cualquier punto de la geografía. Todo eso remueve almas y espíritus y más nos valdría tomarnos en serio el hecho de que aparezca un ramo de flores en nuestra vida. O en nuestra muerte.
Una película que hay que ver, porque no siempre aparece un producto cinematográfico que hable sencillamente de la vida y de los sentimientos, sin parapetos ni acartonamientos.  Sencillamente, loreak.      

domingo, 10 de enero de 2016

CINE: MARTE (The Martian, Estados Unidos, 2015)

Tenía bastante interés por ver la película Marte. Hubiera estado bien haber asistido a una pantalla de cine, pero lo llevo mal, así que disfruté de la película en casa; pero eso sí, con buen sonido y buena imagen y creando el mejor de los ambientes posibles. Porque, por lo que había leído, Ridley Scott había vuelto a dirigir otra buena película, de ésas a las que nos tenía acostumbrados hace ya algunos años. ¿Y lo ha conseguido con Marte? En mi opinión sí, lo ha conseguido. 
El planteamiento de la película es muy atractivo. Me preguntaba antes de verla de si se trataría tan sólo de una historia de supervivencia, pero va más allá. Hay una historia bien trenzada y no se trata de una película que pudiéramos denominar excesivamente futurista, toda vez que ya se está trabajando en la opción de enviar naves tripuladas a Marte. Por tanto, habría que considerar esta película, basada en una novela de Andy Weir, como de gran contenido pedagógico, de algo que es posible que en menos años de los que pensamos pudiera ser realidad. 
A pesar de su largo metraje (142 minutos), asistimos a entretenimiento puro y emoción permanente desde el minuto uno, sin que haya tenido constancia que decayera la trama en ningún momento. Eso es debido a la historia, claro está: original, novedosa, no vista hasta ahora en película alguna, a pesar de las muchos trabajos con el espacio como fondo. Pero, en ocasiones ocurre que asistimos a películas con una buena historia que no llega a engancharnos, que se queda huérfana en demasiados aspectos. Quizá ahí radica la grandeza de la dirección de cine eficiente y sabía de Scott: cuidar todos los detalles, desde el protagonista principal, con un Matt Damon perfecto y unos secundarios de lujo, porque no otra cosa se puede decir de la intervención en la película de dos grandes como son Jeff Daniels y Sean Bean. En mi opinión, el trabajo de estos dos últimos ha sido un total acierto, actores de primera línea -no catalogados como secundarios- que actúan como secundarios y que, por eso, despliegan esa sensación de ser protagonistas absolutos. Esa participación me ha parecido imprescindible, increíble, deliciosa...un total acierto del director y de su equipo de casting. No obstante, para que estos secundarios de lujo puedan quedarse en su papel hay que apostar muy fuerte por el actor principal; de ahí que fuera Matt Damon el elegido, probablemente, uno de los mejores actores de su generación. Además, hay un guiño favorable a la colaboración mundial de países antagónicos: la colaboración de la agencia aeroespacial china, al contar con un dispositivo más avanzado que haga posible que la nave HERMES regrese al planeta rojo en menor tiempo. La frase del director de la agencia china, apostando por un acuerdo entre agencias mundiales, suena a emocionante.
Otro elemento a mi modo de ver fundamental ha sido la BSO. A mí me ha parecido genial. El haber apostado por el compositor británico Harry Gregson-Williams -que ya nos deleitó con la Saga Narnia y Bridget Jones, entre otras muchas-, demuestra hasta qué punto se han cuidado todos los detalles, como decía. Una BSO que integra temas discoteros de los ochenta, aspecto que a mí me ha parecido muy acertado. 
Elemento fundamental en este tipo de películas es la credibilidad de lo que cuenta, sobre todo en este tipo de tramas. En ese aspecto, pocas películas del género he visto tan creíbles y trabajadas. No se deja tampoco al socaire el lado humano de la historia, que en ocasiones se pierde ante el interés que muestran algunos directores por mostrar efectos especiales en demasía. En 'Marte', todo parece bien medido y ponderado. Y aunque quizá no se convierta en una obra maestra -el tiempo lo dirá-, sí ha marcará un antes y un después de las muchas películas que seguramente nos esperarán con el planeta rojo de fondo, ahora que ya parece descartada la luna por parte de las grandes agencias aeroespaciales.   

lunes, 4 de enero de 2016

CINE: ENTERRANDO A LA EX (ESTADOS UNIDOS, 2014)

Está meridianamente claro que el director de esta película 'Burying the ex", Joe Dante, no es el mismo que nos deleitó en los 80 con Gremlins o Alaridos, entre otras. Su capacidad de dirigir buenas películas parece que ha ido de más a menos. Y ésta, quizá, sea un ejemplo de ello. Si no supiéramos quién es el director podríamos perfectamente darla por válida. A fin de cuentas no se trata de otra cosa que de una comedia negra, una comedia de zombis, válida para pasar un buen rato, pero poco más. Ahora bien, conociendo la capacidad que tuvo Dante de sorprendernos y emocionarnos con Gremlins, uno de los iconos cinematográficos de los ochenta, nos sabe a poco. Pareciera que el buen director tuviera más interés por cubrir su cuota cinematográfica, bastante amplía, y no por dirigir un producto de calidad. 
Porque el argumento (con independencia de que hubiera seguido la línea de la comedia), daba para mucho más. Es más, momentos hay en la película que así lo pensara. Pero esos momentos se rompen casi de inmediato y dan relevo a toda una torticería cinematográfica casi ridícula. De ahí, que me haya quedado un sabor agridulce al terminar de ver esta película de 2014. Más que nada por esos momentos mínimos brillantes. Estoy convencido que el mejor Dante hubiera podido haber hecho un buen producto si se lo hubiera propuesto. 
Dicho esto, hay que decir que en líneas generales la película se deja ver. Eso sí, si lo que pretendemos es divertirnos un rato. Pero si pretendemos también añadir calidad, mucho me temo que esa pretensión jamás llegará, sencillamente porque no la hay. Ni tan siquiera es factible salvar interpretación alguna, que eso salva a algunas películas, pero lamentablemente no a ésta.  

viernes, 1 de enero de 2016

CINE: LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS (NUEVA ZELANDA, 2014)

Cuando uno cree que ya ha visto casi todo en cine, llega esta película de humor negro neozelandesa, grabada en falso documental. Con su pizca desagradable como tiene que ser para el género que trata, pero sobre todo humor fresco, abierto e inteligente. Un descubrimiento, un regalo para el intelecto y el sentido del humor en este comienzo de año. Habrá que buscar más cosas de estos directores y guionistas del país oceánico.  
Escrita, dirigida e interpretada con un gran sentido irónico, nos adentra en la convivencia de cuatro vampiros de diferentes épocas. Podría pasar por ser un piso compartido de estudiantes o trabajadores de los muchos que hay por todas partes -que comparten además de gastos, problemas domésticos como a quién le toca lavar los platos-, si bien en esta ocasión nos hemos de trasladar a Wellington, capital de Nueva Zelanda. 
La vida normal de este grupo nos recuerda en parte a aquella mítica Familia Adams, que tanto nos divertía, pero aquí hay añadidos fundamentales, al ser mucho más gamberra, picante, irónica y, en definitiva, mucho más inteligente y divertida. Seguramente mucho hubieran querido los adinerados productores de Hollywood haber encontrado esta 'perita en dulce', esta pequeña joya que nace ya como comedia negra de culto, algo muy similar a lo que ya ocurrió con la saga de la Familia Adams y, sobre todo la afamada británica 'Zombies Party' de 2014 con esa pareja ya mítica también integrada por Simon Peeg y Nick Frost, que siguen haciendo cosas muy interesantes, incluso, por separado (de hecho, fundamental el papel de Simon Peeg en la última entrega de Misión Imposible). 
Pero volviendo a esta peli neozelandesa. Me vanaglorio de haber visto mucho cine (eso no quiere decir que sepa de qué hablo) y he de decir que ha sido una grata sorpresa haber descubierto esta joya que viene de las antípodas y que hará las delicias tanto de los amantes del género 'vampirozombismolicantropismo', como de quien guste disfrutar con el buen humor dosificado en pequeños tarros repletos de esencias irónicas e inteligentes. Como suelo decir, nadie debería perdérsela si quiere experimentas un cine distinto y muy, muy divertido y, ya digo y repito hasta la saciedad, irónico e inteligente.                    

domingo, 13 de diciembre de 2015

ACERCA DE LA UTILIZACIÓN DE LAS PALABRAS EN LAS REDES SOCIALES (UNA REFLEXIÓN A VUELAPLUMA)

Es muy importante cómo se dicen las cosas, pero mucho más cómo se escriben. Principalmente en este momento histórico en el que las redes sociales protagonizan a diario nuestras vidas (en muchos casos con más protagonismo aún que en la vida real). He conocido casos de gente que ha querido comentar algo en un blog, en Twitter o en Facebook, y le ha salido completamente lo contrario de lo que quería decir. Una coma mal puesta, una interjección a destiempo, un adjetivo mal empleado, una preposición que sobra, un verbo mal conjugado, un artículo que falta...en fin, que es tremendamente peligroso esto de juntar palabras, sobre todo si se hace con la premura y precipitación que imponen las redes.
Y lo digo porque hay mucha gente que es crítica en éstas con colectivos, situaciones sociales políticas o económicas o culturales, crítica con un sin fin de cosas (y yo me cuento entre ellos), pero en más ocasiones de las normales se hace una mala utilización de la crítica, ya que ésta jamás debe ser personal, pero sí es lícito criticar a colectivos, sin individualizar. Yo lo hago con frecuencia. Si digo, como hace poco, que 'los políticos lo enmierdan todo', me refiero al colectivo, pero en absoluto a ningún político en concreto; o al menos, a ninguno en concreto que conozca o que, incluso sea amigo o conocido. Defiendo que se pueda criticar al colectivo y personaje, pero no a la persona, sobre todo cuando se trata de personajes con cargos muy importantes y mediáticos (por ejemplo, un presidente de un gobierno de un país). En en ese sentido, recuerdo cuando yo era un modesto concejal de cultura de un modesto pueblo (Pinos Puente) y cada dos por tres le leía a Pérez Reverte que los concejales de cultura eran unos analfabetos. No sólo lo compartía, sino que me reía con esas ocurrencias, porque sabía que en el colectivo había muchos que respondían a ese calificativo, pero jamás me daba por aludido. Distinto hubiera sido que Pérez Reverte hubiera dicho 'José Antonio Flores Vera, Concejal de Cultura de Pinos Puente es un analfabeto'.  Llevo muchos años escribiendo en prensa y sé lo que me digo; he publicado y sé lo que me digo. Creo saber dónde está la frontera de la crítica personal y de la crítica general. 
Me ocurre igual con otros colectivos a los que critico ferozmente porque soy defensor de los animales. Dos ejemplos: los toreros y los cazadores. Por suerte, no tengo ningún amigo torero, pero sí muchos conocidos y es posible que amigos que le gustan las corridas de toros. Ese dato no me frena para criticar esta práctica e, incluso, podré decir cosas no agradables de los seguidores de esta barbaridad. Podré criticar esa afición parcial, pero jamás menospreciaré a nadie en concreto. Parecido ocurre con los cazadores, algunos de los cuales conozco. 
Porque resulta que en este mundo asimétrico y tan dimensional, nadie es nada en concreto, sino muchas cosas buenas y malas al mismo tiempo; y esas cosas buenas y malas, no lo serán para todo el mundo por igual. De ahí que jamás haya apostado por la inmovilidad de ideas u opiniones. Todo es cambiante. Lo que hoy es negro, mañana es blanco. Para ejemplo yo mismo, que es el caso más cercano que conozco. Ahora soy vegetariano y no comparto -y tampoco comprendo ya- que la gente coma carne, pero no puedo obviar que hasta hace siete meses yo mismo era carnívoro, pero eso sí, siempre comprendí y acepte las críticas de los vegetarianos a quienes comíamos carnes.
En ese sentido, leí hace tiempo un opúsculo escrito por Mao Zedong, el famoso dirigente chino. Se llamaba 'Las contradicciones' y hacía alusión a cómo hay personas con las que coincidimos en muchas cosas y con las que no coincidimos en otras muchas. De hecho, escribí un artículo en Ideal sobre este asunto (artículo que está incluido en el libro de próxima aparición 'Opiniones intempestivas' -aprovecho para hacerme publicidad-). Y es sorprendente que podamos coincidir con un mismo individuo, que es nuestro amigo, en muchas cosas y ser totalmente contrarios en otras. Igual ocurre con los miembros de tu propia familia.     
Amigos y amigas, todo es muy complejo y muy dinámico en este mundo que nos ha tocado vivir. Y si ya era complejo en la realidad física, la realidad virtual ha incrementado aún más esa complejidad.           

domingo, 6 de diciembre de 2015

LIBRO: LAS FUENTES DEL ALMA ( Bohodón Ediciones). Autor: Pedro Ruiz-Cabello Fernández.

Libro: Las fuentes del alma.
Editorial: Bohodón
Páginas: 272
1ª Edición: 2014 
Autor: Pedro Ruiz-Cabello Fernández




   La novela que reseño, de un autor granadino, atarfeño para más señas,  'Las fuentes del alma', es un ejercicio novelado de la memoria. De esa memoria que todos guardamos más o menos solapada en algún pliegue de nuestra mente. Un ajuste de cuentas con el tiempo que un día vivimos y que no podemos ni queremos olvidar. Y, como bien dice el autor, en el último capítulo, contar es la mejor manera de recordar.
    Recordar para que nada se quede en el olvido, porque todo lo que somos es gracias a lo que fuimos y a lo que se quedó grabado en algún momento de nuestra memoria, sobre todo, en esa memoria del paso de la infancia a la pubertad, que son los años en los que se sumerge el autor, para contar, lo que va descubriendo ese niño -que todos aún llevamos dentro- de los adultos y de sí mismo, a través de la plácida y cómoda vida arropado entre sus amigos en esa plaza de la iglesia que tanto se invoca, que no es otra que la plaza de la iglesia en la que todos nosotros hemos despertado al mundo en compañía de nuestros compañeros de juegos, aquéllos con los que nos sentíamos los seres más fuertes y poderosos del mundo y en compañía de los cuales íbamos despertando a los misterios que nos iba ofreciendo cada día la vida. 
   El autor juega con la memoria, creando un mundo real e imaginado, sin que sea posible conocer hasta dónde llegar la realidad y hasta dónde la imaginación. Porque de eso se nutre la buena literatura. Tal y como el mismo autor desgrana en ese preclaro capítulo último, que, a mi parecer, hace la función de epílogo, 'la labor del novelista no es otra que introducir cambios en los materiales que maneja...", una afirmación que debemos compartir todos los que nos dedicamos de vez en cuando a crear historias. La realidad en la literatura se convierte en ficción gracias a que aderezamos aquélla con las imposturas de nuestra memoria o de nuestra imaginación. 
  Lo que describe el autor en esta novela, a quien esto suscribe le coge cercano, porque cercanos son los pueblos en los que ambos hemos desarrollado nuestra infancia y similares han sido los años en los que ésta ha transcurrido. Ese sentimiento compartido por la vega y la estructura rural y agrícola de nuestros pueblos nos ha dejado un material en la memoria, que Ruiz-Cabello Fernández desgrana con la precisión de un cirujano de las palabras, usando todo un torrente de términos, adjetivos, sensaciones y sentimientos transmutados a lenguaje literario con un poso muy poético. 
   Desde luego, todos deberíamos hacer ese ajuste con la memoria para seguir viviendo; pero sobre todo, para ''regresar a las verdaderas fuentes que sustentan mi alma,, a los sentimientos profundos que en ella hay albergados..', tal y como nos indica el autor en las últimas líneas de la novela. 
   Como decía más arriba, la visión de ese niño, -de esos niños-, que va despertando a la vida real, se asombra con lo que observa y ve en la vida de los adultos que le rodean, ya sean sus propios padres o vecinos y conocidos del pueblo. Un pueblo que el lector que conozca la zona puede identificar perfectamente, a pesar de que en ningún momento se alude a su nombre, que es quizá una opción que ha elegido el autor con el fin de que sean las palabras, los sentimientos y las descripciones las que lo retraten en la mente del lector, más que el nombre del lugar en sí. 
    Una novela densa, que se necesita leer con concentración, porque en cada palabra, en cada adjetivo, en cada descripción, hay un nuevo argumento que se entrecruza con otros. Una novela literaria, si se me permite el concepto; una novela seria que consigue arrastrarte al terreno y al tiempo que el autor describe; una novela que a pesar de ser grave, seria y concienzuda, es amena. Y eso es así, porque hay historias entrecruzadas y eso provoca en el lector la necesidad de seguir leyendo para conocer la conclusión de todo lo que se comienza a narrar de manera independiente, pero al mismo tiempo conectado, a lo largo de los veintiún capítulos. 
   Por tanto, el lector encontrará en esta novela una obra que le conectará con la buena literatura, una novela imprescindible de escribir para todo escritor que se precie y de leer para todo lector que así se considere. Porque la memoria es la verdadera fuente de la literatura, la verdadera fuente del alma.     

                                                              
                                                                        José Antonio Flores Vera