lunes, 28 de noviembre de 2016

LA DEMOCRACIA TAMBIÉN ERA ESTO (IDEAL, 28/11/2016)

LA DEMOCRACIA TAMBIÉN ERA ESTO

                                                                       Por José Antonio Flores Vera

Para mucha gente, tres duros golpes han sido infligidos a la democracia en un poco margen de tiempo: la nueva victoria del PP en España, en su momento más álgido de causas judiciales abiertas relacionadas con la corrupción, el Brexit británico, en uno de los peores momentos de la Unión Europea, por mor de la lastrante crisis, la inmigración y los problemas de cohesión, y la victoria del ultraliberal Trump en Estados Unidos, en una época convulsa en el mundo en cuanto a relaciones geopolíticas. Duros golpes avalados por muchos millones de votos, a los que habría que sumar los obtenidos por los representantes más radicales de países democráticos de medio mundo, pero principalmente europeos. Se supone que la democracia también era esto.
            Y es por eso por lo que conviene hacerse las preguntas adecuadas. Sobre todo, para intentar comprender cómo millones de votos de países con democracias consolidadas avalan lo que parece denostado por otros tantos millones de ciudadanos, incluidos los que habitan en estos países, y medios de comunicación generalistas de medio mundo.
            La democracia es un salto al vacío, en ocasiones sin paracaídas. Porque de eso se trata, de que no haya andamiajes ni estructuras que impidan esa libertad de voto, para cumplir la máxima que siempre ha ido unida a este sistema político de un hombre, un voto, por muy contrario que pudiera parecer a los intereses generales esa decisión elegida libremente en las urnas. De lo contrario, pudiera convertirse en un sistema amañado, en el cual solo es posible que el voto válido sea el impuesto por una mayoría políticamente correcta, que en ocasiones es más acartonada de lo que estamos dispuestos a creer, si no manipulada o tergiversada.
            En democracia hay que admitir los resultados que provienen de las urnas, siempre y cuando el sistema electoral se compruebe limpio y acorde con la ley. De lo contrario, se violenta el principio más sagrado de este sistema político, que parece ser es al que aspiramos la mayoría de los ciudadanos del mundo. Otra cosa es despotricar sobre la deriva del mundo, la falta de valores, de cultura, de compromiso…Son otras cuestiones distintas que necesitarían una valoración diferente.
            Quizá, lo más honesto y sensato sería preguntarse por qué medio mundo vota de manera tan sorpresiva para el otro medio. Por qué una mayoría de españoles decide que siga gobernando un partido inmerso en casos de corrupción tan graves, o un gran número de británicos aboga por alejarse de la Unión Europea, o millones de estadounidenses eligen dar la espalda a políticas de más calado socialdemócrata y optan por políticas ultraliberales. Porque no siempre la respuesta está en el análisis demoscópico de la intención de voto, sino que también hay que buscarla en los motivos que han provocado dar la espalda a otras opciones políticas, en teoría, más comúnmente aceptadas o, tal vez, no tan denostadas. Es importante en este aspecto que las opciones perdedoras comiencen a hacerse planteamientos serios sobre sus fracasos políticos y electorales, incluso antes de despotricar sobre esos millones de votos alejados de sus intereses. Preguntarse por qué sus opciones políticas son menos atractivas que las que ofrecen otros actores políticos con aparentes intereses contrapuestos a la mayoría. 

            Porque, insisto, la democracia también era esto.      

martes, 15 de noviembre de 2016

¿JUSTICIA FISCAL O ÁNIMO RECAUDADOR? (IDEAL, 15/11/2016)

¿JUSTICIA FISCAL O ÁNIMO RECAUDADOR?

Por José Antonio Flores Vera

Cuando el ciudadano común -acostumbrado a ser víctima de todo el poder junto o aislado- se indigna ante el desfalco que sufre su bolsillo, de manera casi invariable piensa en el poder económico y corporativo de los grandes bancos, los cuales cuentan con el privilegio de ser protegidos (rescatados) por el poder político, que más veces de las que debieran se dan la mano, si no es que no van de la mano casi siempre como inseparables compañeros de viaje.
            Sin embargo, ese ciudadano indignado casi nunca piensa en la amenaza para su bolsillo que suponen las Administraciones Públicas. Sí en los políticos de turno, que se supone son quienes las dirigen, pero casi nunca en esos grandes leviatanes de múltiples cabezas que son las Administraciones. Pero resulta que esos grandes monstruos también nos desfalcan cuando lo precisan, que es casi siempre. Lo hacen por las vías ya consolidadas y a fuerza de mucha y diversa propaganda institucional, casi siempre respetada solemnemente por la ciudadanía, que ve en el tributo una formula antigua, consolidada y justa. Eso es así en un plano teórico, además de avalado por los estudios más sesudos en derecho tributario, pero nadie debe dar por sentado que todo lo que jurídicamente es aprobado deba ser justo. Ni por asomo jurídico es siempre igual a justo. Los justo o injusto, quizá, pertenece más a la esfera del sentido común, mientras que lo jurídico o no es más propio de un artificio, un consenso político, no lo olvidemos.
            La teórica justicia fiscal, que busca o dice buscar no otra cosa que una redistribución de la riqueza, en más ocasiones de las debidas no es más que la improvisación de unos pocos, unas meras cuentas hechas con el único fin de atender los gastos de un estado, una autonomía o un ayuntamiento. Y si el gasto es desmesurado y pródigo, el tributo se elevará en la misma proporción. No espere el ciudadano que las más de las veces el tributo consista en una proporción justa que sirva para esa redistribución. Nada de eso. Y si a eso unimos la facilidad con la que se implanta, se recauda y se embarga (sin necesidad de intervención del Poder Judicial), tendremos las claves perfectas para preguntarnos si existe en realidad una verdadera justicia fiscal -y social en última instancia- o tan solo un ánimo recaudador.
            Podría considerarse que el ciudadano medio ve saciada su inquietante sospecha cuando verifica que la Administración en la que deposita su dinero por la vía impositiva, hace un verdadero esfuerzo para administrar esos fondos tributarios; cuando observa que existe un verdadero interés redistributivo, proponiéndose esa Administración como ejemplo de austeridad y gestión eficaz. Aunque también podrá suceder, al contrario: ese ciudadano podrá aumentar su inquietante sospecha cuando no ve otra cosa que despilfarro, deficiente gestión, parasitismo, ejércitos de asesores y políticos retribuidos por encima de su capacidad. Es entonces cuando comenzará a dejar de creer en la naturaleza jurídica del tributo, en el argumento de la redistribución y en todos esos tecnicismos que parecen hechos para ocultar la verdadera razón del tributo, que probablemente haya perdido ya a estas alturas su verdadero fin y no sea otra cosa que el instrumento depredador que utilizan las Administraciones para sostener ese gasto infinito, casi siempre absurdo y las más de las veces injusto. De hecho, es fácil constatar que una mayor carga fiscal casi nunca lleva aparejada una mejora de los servicios públicos, los cuales necesitan de otro tipo de financiación para que sigan funcionando, llámesele copago, multas, tributos parafiscales u otro tipo de ajustes, casi siempre a cargo del ciudadano que los demanda.    

             

martes, 25 de octubre de 2016

ATRAPADOS EN LAS REDES (IDEAL, 25/10/2016)

                                                                      
                                                           ATRAPADOS EN LAS REDES

                                                                                   Por José Antonio Flores Vera

Vivimos en un mundo cambiante. Y el cambio ya no es cíclico. Es mucho más inmediato y cada vez más urgente. Un mundo cambiante, cuya explicación teórica siempre llega tarde. Y cuando llega, ya es el momento de volver a explicarlo porque han cambiado las reglas y los hábitos. Arduo trabajo para los sociólogos, que supongo no darán abasto.  
            En todo ese cambio está jugando un papel decisivo la irrupción de las redes sociales, las cuales cada vez ocupan más espacio en nuestras vidas hasta el punto de parecer estar atrapados por ellas.  No solo a niveles básicos de entretenimiento, sino también a niveles trascendentales. Quítenle a las nuevas generaciones (y a las no tan nuevas) las redes sociales y les estarás quitando parte de su existencia. La comunicación, la información, los hábitos de consumo, las relaciones personales…Casi todo se sustenta en ellas. El mundo se comprende mejor a través de ellas. Para muchos, sin su impronta, el mundo es mucho más incomprensible, porque basan su éxito en hacernos creer que están diseñadas a nuestra medida.
            Pero, ojo, que hay trampa. Al margen de teorías conspirativas, que se circunscriben en el ámbito del control que se quiere ejercer sobre la humanidad a través de las redes sociales, lo que sí parece claro es que la visualización del mundo real a través de éstas jamás podrá ser una solución. El mundo físico, ya sabemos todos que es complejo, cambiante, inabarcable, inexplicable casi siempre y no será el mundo cibernético de Internet y sus múltiples efectos el que logre explicarlo. Por lo pronto, un individuo normal como nosotros, a lo largo del día, tendrá ocasión de ver miles de imágenes a través de los diversos dispositivos con conexión a Internet. Imágenes que pretenden transmitir algo, ya sea ideológico, lúdico o testimonial. Una información que nuestra mente no podrá procesar en absoluto y que nos apartará de tareas que exigen concentración -aunque a priori no lo percibamos- como es la lectura, el estudio o una charla íntima con los amigos o la familia. Tal vez ése sea el efecto más pernicioso y perjudicial de todo ese mundo digital que nos atosiga, en el que todo el mundo tiene ocasión de plasmar sus ideas y sus gustos a través de palabras o imágenes. Toda esa vorágine diaria, probablemente, nos aparta de lo que, quizá, no debería jamás desprenderse el ser humano y que tantos siglos ha tardado en conquistar. Me refiero a la lectura. En mi opinión, una de las acciones humanas más trascendente. O, incluso, la contemplación de una obra de arte o la visualización de una magnífica película clásica, por poner algunos ejemplos. Sí, sin lugar a dudas, toda esta vorágine digital -que lejos de detenerse va en aumento- nos va apartando de esos actos esenciales para la formación del individuo como tal. De hecho, la propia literatura, el arte y el cine, por hablar de tres elementos fundamentales en nuestras vidas, cada vez se adaptan más a esa era digital, convirtiéndolas en otra cosa distinta a lo que eran. Una literatura de consumo efímero y digitalizado o una contemplación artística a través de los píxeles de la pantalla, son cosas distintas, habría que denominarlas de otra forma, pero no de manera similar a como se denomina la sensación que produce el tacto de un libro o la contemplación de una obra de arte original en una pinacoteca.    

              

miércoles, 12 de octubre de 2016

¡SEAN MUNÍCIPES, NO PARTIDISTAS! (IDEAL, 11/10/2016)

¡SEAN MUNÍCIPES, NO PARTIDISTAS!

                                       Por José Antonio Flores Vera

Formar parte de una sociedad en la que toda decisión política sea partidista no es tarea fácil. El ciudadano medio observa con sentido común que algo va mal en su ciudad e instintivamente piensa en el poder correspondiente, que suele ser el municipal. Y es posible que actúe en consecuencia y exija un arreglo o una solución al problema que le afecta, porque el ciudadano, por muy asqueado que esté de la situación política, por muy escarmentado que esté del partidismo político, siempre es menor de edad en cuanto a esperanza, ilusionado porque algo tenga, al final, solución. Pero no, se dará de bruces, siempre se dará de bruces.
            Y viene a cuento esta reflexión por lo que uno observa a diario en esta ciudad. Digamos, que hay tres o cuatro proyectos importantes que tienen que ver la mayoría de ellos con las infraestructuras y equipamientos públicos. No apuntaré con detalle cuáles son porque están a diario en las páginas de los medios de comunicación como éste y sería una tautología enumerarlos. Algunos de esos proyectos se deben a iniciativas estatales y otros a autonómicas; y sabemos que en pocas ocasiones ha habido coincidencia de partidos en ambos poderes territoriales. Por tanto, siendo eso así, la guerra está servida. Si el signo político del consistorio está en la línea del estatal, se defenderán los estatales y se criticarán los autonómicos; pero también puede ocurrir lo contrario. En Granada, en poco tiempo, ha sido muy visible ese partidismo al haberse sucedido un extraño cambio político en el ayuntamiento, inédito hasta ahora. Si hace unos cuantos meses, los proyectos que estaban en la agenda del consistorio granadino como prioritarios era el soterramiento y la estación del AVE, dirigiéndose las críticas hacia el PTS o el Metropolitano, ahora ocurre todo lo contrario. Todos estos proyectos están resultando desastrosos o inacabados, pero eso no parece importar a los munícipes granadinos. Lo importante no es otra cosa que la defensa de los proyectos que emanan de organismos dirigidos por su respectivo partido.
            Desde luego, todo esto no lo interpreta el ciudadano medio como algo serio. Es más, lo interpreta como un nuevo descrédito hacia la política. Sobre todo, porque se trata de algo que debería de estar por encima de opciones partidistas; se trata de la ciudad en la que vivimos, la que hemos construido entre todos. Los proyectos pueden ser buenos o malos, necesarios o no, pero jamás deberían ser partidistas. Un alcalde, un concejal, cuando opta a un cargo debería vestirse con la chaqueta institucional y no con la del partido, a pesar de que eso sea un riesgo para su permanencia y futuro en el mismo. La gravedad del cargo, la responsabilidad del mismo, debería ser más que suficiente para indicarle al partido que lo importante es mi ciudad. Ha habido casos así en España, casos destacados e históricos en los que el munícipe ha brindado con los ciudadanos los éxitos y los fracasos y no con el partido. He conocido y me he documentado sobre algunos casos concretos y he constatado que ese alcalde, unido al pueblo y no a su partido, ha obtenido más victorias y más amplias y mayores parabienes que el que ha optado por seguir los dictámenes de su partido. Porque, en realidad, quien pone y quita alcaldes no es el partido en sí, es el pueblo soberano, que deposita cada cuatro años su papeleta en la urna y que, a pesar de que no exista un sistema de listas abiertas en el ámbito municipal -ni en ningún otro-, el candidato a la alcaldía es siempre el visible e importante. La no observancia ciega de los dictámenes del partido siempre se premia en democracia.

            Lamentablemente, eso no está ocurriendo en Granada y podría ser una de las causas de lo complicado que es poner en marcha un proyecto serio en esta ciudad.         

domingo, 4 de septiembre de 2016

TRES COMENTARIOS ANTIESPOILER DE MIS ÚLTIMAS TRES PELÍCULAS VISTAS: AGENTE CONTRAINTELIGENTE, BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA Y EL NOVATO.

Hago tres  breves comentarios antiespoiler de tres de las últimas películas vistas:

AGENTE CONTRAINTELIGENTE (UK, 2016)

Antes de ver esta película conviene saber que se trata de Sacha Baron Cohen. Y esa información ya nos debería inmunizar lo suficiente para tener el arrojo de verla. Ya sabéis, humor fresco -a veces muy bueno-y escatología salvaje, desagradable casi siempre, no apta para estómagos sensibles. Ese es el estilo de este humorista británico. Al que se ha dedicado de manera exitosa la mayor parte de su irrupción en el cine, tanto como guionista como de actor. O se toma o se deja. Lógicamente, alguien tiene que hacer este tipo de cine, medio friki, medio humorístico. Y quién mejor que Sacha, que lo borda, como ya nos ha demostrado con Borat o El dictador. No obstante, es un actor con registros porque se le puede ver como actor de reparto en películas 'más serias'. 
En Agente contrainteligente se parodia el prestigio de los agentes del M16 británico tan recurrente, tanto para cine serio como para cine humorístico (Superagente 86, Johnny English). Muy divertida, a pesar de que han tenido la ocurrencia de que salga Penélope Cruz, perdón, Pen. 





BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA  (USA, 2016) 

He reconocer que hay dos tipos de espectadores: a quienes les gusta la pelis basadas en cómic y a los que no. Yo soy de los primeros, si bien no fui capaz de terminar la última de Los Vengadores. Pero ésta me ha interesado sobremanera. Pero no por las escenas de acción, desde mi punto de vista, lo más vulgar de la película (tal vez, porque ya estamos saturados de ellas y de tantos efectos especiales). De esta película me interesa el significado interno y la estética. Pero lo que más, el inquietante asunto del bien y del mal, que no llega del subsuelo, como siempre hemos creído o nos ha contado el catolicismo, sino de arriba, de otros mundos, algo que cada vez es más frecuentes encontrar en cine y en vídeos conspiranóicos de Internet. Mantengo la idea de que los guionistas de cine cuando escriben su libreto no siempre tienen tanta imaginación (eso es también inquietante). De todas formas, siempre me ha interesado el tratamiento que da el cine de Hollywood a los superhéroes de Marvel y más si aparece de por medio los inquietantes relatos de Gotham, basados en la obra gráfica de Alan Moore. No es la mejor película de superhéroes, advierto, pero merece también la pena.




EL NOVATO (FR, 2015) 

Magnifica película. Muy seria y arriesgada. Un producto muy bien conseguido: la adolescencia difícil vista desde detrás de una cámara. Que nadie se engañe, no se trata de la típica comedia norteamericana de adolescentes atribulados, consentidos y aburridos (o todo junto). Es otra cosa. En primer lugar, se trata de cine europeo, cine francés consecuente, que no aspira a dar mensaje moral alguno (es quizá lo que más me ha interesado de esta película), sino que deja fluir situaciones de cualquier adolescencia hasta penetrar en la nuestra propia. De hecho, su joven director (¡es su primer largo!) se aparta de la familia como unidad, para centrarse en la vida de chicas y chicos en, quizá, su edad más difícil. Un aprendizaje del mundo y de las relaciones que define muy bien cómo de buenas personas o de malas personas, cómo de frívolos o profundas, como de consecuentes o inconsecuentes, seremos en el futuro. Un canto a los valores y al libre albedrío. Muy, muy interesante esta película, que aconsejo ver.        

lunes, 29 de agosto de 2016

EL TEBEO DE ENRIQUE. (ideal, 29/8/2016)

EL TEBEO DE ENRIQUE   

                                                                       Por José Antonio Flores Vera
                                                                                                   
                                                                                  



   

    Mi corazón reposa
    Junto a la fuente fría.
    Llénalo con tus hilos
    araña del olvido.                                                                 
                                                                                         

Así denomino a este artículo porque sé que, a su autor, Enrique Bonet Vera, le gusta utilizar el término tebeo. A mí también. Luego, ¿a qué me refiero con el tebeo de Enrique? Lo diré rápido y breve: una obra enorme. Una obra mayor. Pocos se atreven a tratar en un cómic una temática tan honda como ésta, pero él sí se ha atrevido y ha salido más que airoso. Diría más, mucho más consagrado de lo que ya lo estaba como exitoso autor de cómic.                                                                                                                          Además, es granadino, por mucho que haya nacido en Málaga. Pero no hablaré aquí de Enrique (al que conocí por medio de un amigo común, Paco Cid, en la presentación de mi primer libro), a pesar de que podría dedicar diez artículos a ese menester, dada su calidad como persona y como escritor y dibujante. Hablaré de ‘La araña del olvido’, su última obra, cuyo prólogo, a cargo del escritor granadino Juan Mata, es muy clarificador.
            El escritor norteamericano de origen español, Agustín Penón vivió dos años en Granada (1955-1956) para tratar de conocer el cómo y el porqué del asesinato de Federico García Lorca, un mes después de la sublevación militar que provocó el estallido de la Guerra Civil española, y el sitio exacto de su enterramiento, en algún lugar entre Víznar y Alfacar. Intentar conocer tan solo eso ya resulta fascinante, pero la fascinación no queda ahí. Sobre todo, cuando uno se pregunta cómo sería esa Granada cerrada de mediados del siglo pasado que encontró el escritor norteamericano, aún marcada por una cruenta guerra -como toda España- y estigmatizada por el asesinato del poeta universal y la incertidumbre del lugar de enterramiento.
            Marta Osorio, fallecida hace pocos días, fue testigo de excepción de aquella Granada cerrada y muda como actriz que iba a protagonizar el papel de alcahueta en la representación de la versión que hizo Martín Recuerda de La Celestina y que fue prohibida por el gobernador civil de Granada a instancia del obispado. Por tanto, a excepción del escritor e investigador, ya fallecido, nadie mejor que ella pudo contar en su libro ‘Miedo, olvido y fantasías. Crónica de la investigación de Agustín Penón sobre Federico García Lorca (1955-1956)’, todo ese legado construido por Agustín Penón y que le fue entregado por Willian Layton, el gran amigo del escritor, una vez muerto éste. Legado que fue durante años guardado en esa maleta cada vez más abultada de documentos, fruto de la investigación que el escritor apasionado en la obra de Lorca cosechó en esa difícil Granada de los años cincuenta. Posteriormente, la autora granadina publicó también ‘El enigma de una muerte’, que recoge la correspondencia mantenida entre Agustín Penón y Emilia Llanos, que es un episodio que tiene gran protagonismo en el cómic de Enrique Bonet.
            Las obras literarias cuentan con la virtud de ser únicas y por eso la recreación que hace el escritor y dibujante granadino de los días vividos por Agustín Penón en Granada, basándose principalmente en la obra de Marta Osorio, es única también. En esos dibujos surge una nueva historia, o al menos, una nueva forma de contar las peripecias vividas por el escritor norteamericano en Granada. Sumergirse en estas historietas es regresar a la ciudad de mediados del siglo pasado. Lo será para quien la haya vivido, pero también para quienes no la hayamos vivido por razón de la edad. Lugares comunes que conocemos -o incluso ya desaparecidos- visionados a través la magia del cómic o tebeo. Sin embargo, no es solo eso. Es mucho más. Se trata de la recreación de ese ambiente granadino con el trasfondo de la muerte del poeta menos de veinte años atrás, cuando aún la herida supuraba por todas partes. Se trata de conocer de primera mano a personajes reales relacionados directa o indirectamente con ese cruel asesinato y su posterior enterramiento.

            Hay en ese ejercicio un equilibro perfecto. Una perfección que tiene mucha más importancia al tratarse de un asunto tan delicado que se desarrolla en pleno apogeo de la dictadura franquista, con las heridas aún demasiado abiertas, en una ciudad en la que todo corrillo, toda conversación, por velada que fuera, todo exabrupto anormal, podía ser visto y perseguido. En ese ambiente hostil y cerrado se conduce la intensa investigación de Agustín Penón a lo largo de dos años y que ha sabido recrear perfectamente Enrique Bonet en esta obra.          

miércoles, 10 de agosto de 2016

USTED PUEDE SER PROPIETARIO, Y LO SABE (IDEAL 10/8/2016)

USTED PUEDE SER PROPIETARIO, Y LO SABE

                                                                       Por José Antonio Flores Vera



A poco que observemos, llegaremos a la conclusión que nos va la propiedad, sentirnos dueños de las cosas que nos rodean. Es probable que no sea culpa nuestra sino de nuestros orígenes, nuestra forma ancestral de organizar y entender la sociedad. Desde siempre ha existido esa inclinación, si bien fue el genio jurídico romano quién asentó las bases legales de las distintas formas de adquirir la propiedad. De hecho, el brillante jurista romano Gayo supo ver que una de esas formas -fuera la propiedad pública o privada- podía darse si existía la suficiente voluntad y la paciencia necesaria. A esa institución jurídica se le denominó usucapio, que se conceptúo como una forma legal de adquirir la propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo. Una institución que nuestro Código Civil -artículos 1930 a 1960- recoge bajo el nombre de usucapión, también llamada, prescripción adquisitiva o positiva.
            Y de todo ese mecanismo jurídico somos muy conscientes. Quizá no sea tan conocido el concepto jurídico-técnico, más centrado en el ambiente judicial, pero sí existe entre las gentes ese saber antiguo e innato que les indica que hay cosas que jamás podrán cambiar. Son las leyes de la lógica y el sentido común. Es algo que observas en la calle, en el comportamiento de todos nosotros. Hay como una especie de conocimiento impreso en los genes que nos dice que la posesión de algo de manera continuada y sin que nadie reclame su propiedad, con el paso del tiempo, pasa a la nuestra. Se intenta casi siempre, si bien no siempre se consigue porque se han de dar ciertos requisitos jurídicos, claro está. En la antigua Roma era aconsejable que esta institución existiera, porque las largas ausencias de muchos de los propietarios -soldados involucrados en invasiones de otras naciones- aconsejaba que la propiedad pudiera pasar a manos de otro si el propietario no regresaba (de hecho, muchos no lo hacían y creaban ciudades como Emérita Augusta), propiedad que también incluía a la propia esposa, la cual se postulaba con su símbolo fálico anudado – o no- al cuello.
            Pero, aunque pudiera parecer poco lógico que esta institución aún exista en los tiempos actuales, lo sigue haciendo porque la condición humana no ha cambiado demasiado en los últimos dos mil años. Hay infinidad de ejemplos de esa condición. Uno muy sonado en estos meses veraniegos y de playa: la propiedad del espacio de arena que mucha gente se arroga, bien clavando el palo de la sombrilla, como si se tratara de poner una pica en Flandes o demostrando una constancia diaria en el uso y disfrute a prueba de bombas. Nada más gráfico que la anécdota que me contaba hace poco un amigo sobre el hábito de una amplia familia que desde hace lustros instala sus reales siempre en el mismo espacio de una playa granadina a primeras horas de la mañana. Los demás conocen esa práctica y nadie osa ya ocupar ese espacio, ni tan siquiera si un buen día los usufructuarios no hacen uso del mismo. Es la costumbre; y la costumbre es una fuente de creación jurídica.
También es común en estas fechas el abuso excesivo que hacen las terrazas de los bares del espacio público, que lejos de adecuarse al número de mesas pactado con el respectivo ayuntamiento, alargan su frontera hasta el infinito. De hecho, ese achicamiento hace que muchos ciudadanos desistan de pasar por ese espacio público al existir tan solo un intimidante pasillo que para sí lo quisiera la pasarela Cibeles, lo que conlleva que proliferen aún más mesas. Con relación a esto último, convencido estoy que los locales situados en calles con anchas aceras o plazas cotizan mucho más, sabedores del uso de ese espacio público abusivo.

Pero no se trata tan solo de esos dos ejemplos. Los hay por doquier. Desde el comerciante que baliza un par de aparcamientos junto a su comercio hasta la ocupación de bancos de las plazas públicas, en los que apenas hay alternancia de sujetos; o la lectura prolongada de periódicos, como éste, en los bares; o el aparcamiento en el espacio común de la moto o el coche en cualquier comunidad de vecinos que se precie. Pero observen y encontrarán muchos más.

lunes, 1 de agosto de 2016

¿QUÉ ES PROGRESO? (IDEAL 1/8/2016)



¿QUÉ ES PROGRESO?

 Por José Antonio Flores Vera

¿Qué es en realidad progreso? Es la pregunta que me hacía hace unos días cuando, desolado, veía que mi soñada vega, en el entorno de Pinos Puente, era fraccionada por un enlace de autovía. Un año antes, cuando comenzaron las obras, aun no queriendo creer lo que estaba por venir, las excavaciones de cimentación de un puente dejaron al descubierto lo que, al parecer, fue un amplio taller de cerámica tardorromano, según pude informarme. Me gustaba pasar corriendo por allí e imaginar cómo sería todo aquello dieciséis o diecisiete siglos atrás. Pero nada queda ya de todo eso. Tan solo la estructura de un robusto puente que elevará la autovía para dejar existir un camino asfaltado que comunica con los cortijos y hazas de la zona. Todo lo demás, el territorio fértil por el que pasará el enlace de la autovía, será arrasado por esa gran lengua de hormigón que creará dos bandos diferenciados. Una especie de muro de Berlín para la fauna, flora y las muchas personas que por allí pasean, hacen deporte o trabajan sus campos. Me pregunto si habrá habido algún estudio de impacto ambiental que aconsejara elevar todo el tramo de autovía por medio de puentes para evitar arrasar ese vergel que es la vega. A eso le denominan progreso.
La Real Academia Española de la Lengua en su primera acepción define el progreso como ‘Acción de ir hacia adelante’; y en su segunda acepción como ‘Avance, adelanto, perfeccionamiento’. Conceptos demasiado genéricos que, entiendo, no sirven para comprender en su integridad qué puede significar el progreso que, se supone, se ha de entender como mejora en la calidad de vida de las personas a las que, en teoría, va dirigido. Sin éste, nuestras vidas no hubieran mejorado tanto como lo han hecho en los últimos siglos. Eso no es discutible. Pero afirmado esto, es necesario reflexionar acerca de si llegado a un punto ese progreso no es más que involución, un ir hacia atrás. Por ejemplo, en el caso que citaba del enlace de la autovía. Las preguntas que levitaban sobre mi cabeza al ver ese leviatán de hierro y cemento eran las siguientes: ¿es necesario un enlace de autovía que posibilitará que pasen más coches y que conllevará dentro de pocos años la necesidad de otra autovía, que también propiciará más coches? ¿Es más importante la implantación de la obra pública que lo que destruye? Es probable que no nos hagamos esas preguntas con demasiada frecuencia tan mediatizados como estamos por el buen nombre del progreso, pero es necesario reflexionar sobre ello, porque un progreso excesivo y embrutecido podría suponer a la larga dar muchos pasos hacia atrás. Porque progreso también es preservar lo que nos ha regalado la naturaleza, la cultura o la historia.
Similares preguntas debemos hacernos cuando -otro ejemplo real- una superficie comercial da al traste con unos importantes restos romanos, perdiendo para siempre la oportunidad de saber qué fue y cómo fue el origen de una determinada ciudad. Para muchas personas unos restos arqueológicos no deben impedir ese progreso, pero me pregunto también qué seríamos, en realidad, si no conocemos lo que la historia nos ha legado. Porque poder presenciar los restos de hace dos mil años de una determinada ciudad es cultura; y la cultura -insisto- también es progreso. En este caso que comento, ni siquiera se han molestado en construir una estructura de cristal en el suelo que permita recordar esos restos, una formula bastante usada en ciudades históricas, incluida, Granada.
No se me escapa que para muchos sectores el progreso es tan solo construir y construir (lo que conlleva casi siempre destruir y destruir) sin mirar atrás, si bien, siempre serán los mismos sectores de siempre los que opinen así: los económicos y, en gran parte, también los políticos. Ambos se amparan -y mienten, en la mayoría de las ocasiones- en la creación de empleo y riqueza. Y, lógicamente, cuando se pronuncian esos términos tan absolutistas, que no admiten opinión en contra, poca gente se atreve a cuestionarlos, a pesar de que en muchas ocasiones ni ha habido creación de empleo ni, por lo tanto, riqueza. Solo ha quedado la excusa que ha permitido llevar a cabo el proyecto; megalómano, la mayoría de las veces.

   Pero, ¿y los ciudadanos? ¿Qué papel representan en todo esto? Ciudadanos a los que jamás se les pregunta sobre si consideran necesaria una autovía o un centro comercial o, bien, preservar un espacio de vega o unos restos romanos. Se supone que el voto cada cuatro años (últimamente cada seis meses) lo valida todo, pero no debería ser así. De hecho, hay ejemplos de países, como es el caso de Suiza, en los que antes de acometer alguna obra pública de calado lo suelen consulta al pueblo. Aquí, en cambio, solo sabemos de ella cuando comienzan a atronar las máquinas sobre nuestras indefensas cabezas.

BREVES COMENTARIOS NO ESPOILEADOS DE OPERACIÓN U.N.C.L.E, ABSOLUTAMENTE TODO Y CIEN AÑOS DE PERDÓN.

OPERACIÓN U.N.C.L.E (EE.UU. 2015) 

Excelente película ésta dedicada al espionaje y a la guerra fría de los años 60. Hemos visto muchas películas sobre estas temáticas, pero Operación U.N.C.L.E es bastante atípica y rompe los moldes preestablecidos en este tipo de películas. Repleta de acción -pero acción comedida- con una antiguo conocido: Napoleón solo. Además, no está exenta de humor. Recrea muy bien la estética vintage de los años que retrata y cuenta con una BSO, a cargo del joven compositor Daniel Pemberton que, particularmente, me ha encantado. 
Con esta película el buen director, el ex de Madonna Guy Ritchie, nos vuelve a deleitar con su buen cine, si bien poco o nada que haga en el futuro podrá superar a la mítica Snatch, cerdos y diamantes. 
Por tanto, una buena película que nos hará pasar un buen rato, si lo que queremos es ver una peli que nos divierta y nos haga pasar una mejor tarde de sopor y calor.     




ABSOLUTAMENTE TODO (U.K. 2015)

Cambiamos por completo de registro y comento esta película británica Absolutamente todo, que, creo, merece la pena, siempre y cuando sepamos qué vamos a ver.
Me gusta todo lo que hace Simon Pegg, uno de los comediantes cinematográficos británicos de cabecera, el cual ya parece desligado de su álter ego cómico por naturaleza: Nick Frost, con el que parece no trabaja desde aquella irregular Bienvenidos al fin del mundo. De todas formas, siempre tendremos en la retina la mítica Zombies Party. 
Simon Pegg tiene la virtud de no hacer solo papeles cómicos sino que se pone serio también, tal y como ha demostrado en las últimas Star Treck y Misión Imposible. No obstante, siempre le veremos su lado cómico, tal vez, porque es a lo que estamos acostumbrados en él. 
Por tanto, ¿qué vamos a ver en Absolutamente todo? Pues nada más y nada menos que una película muy divertida, con guión disparatado y un tanto friki. De hecho, algunos de sus gags son realmente deliciosos. Una peli que sienta muy bien ver en una noche de fin de semana cuando el día ya nos haya apartado de otras obligaciones más onerosas y tengamos solamente ganas de abrir una cerveza fresca, dejar la habitación a oscuras y disfrutar de las ocurrencias del bueno de Pegg y su perro parlanchín. 



CIEN AÑOS DE PERDÓN (ESPAÑA, 2016)

Cien años de perdón está dentro de esa hornada de películas de género negro españolas de los últimos años, que sin estar a la altura de otras como la Isla Mínima, Grupo 7, Celda 2011 o, incluso, No habrá paz para los malvados, se trata de una gran película 'Made Spain'. 
Cuenta con los ingredientes necesarios para estar a la altura o superar a muchas con mucho más presupuesto del otro lado del charco, a pesar de que se trata de una temática muy recurrente en el cine de medio mundo: el robo de un banco. Es lo que pensé. Creí ver al principio de la misma que nada iba a variar y que era una película que habíamos visto mil veces. Pero no. Hay matices en ella e historias internas que la hacen distinta y especial. Hay que decir que además de contar con un guión coherente y de una pieza, hay una excelente fotografía y buena BSO, además de buenas interpretaciones. En ese sentido, contar con Luis Tosar es siempre una garantía. 
Uno de los elementos más especiales que hace que esta película de habituales robos de bancos sea peculiar es la introducción de la corrupción. Y si hablamos de Valencia y corrupción es fácil que veamos una fuente de inspiración muy importante de la vida real de los últimos años: el PP valenciano y, por añadidura, el nacional. Por tanto, ese elemento, sumado a otros relacionados con las relaciones entre los protagonistas hace que este film español sea harto aconsejable, pudiendo convertirse en lo mejor que se pueda ver a lo largo de 2016. Porque sigue vigente el refrán -y más en los tiempos que corren-, que dice que 'Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón'.

lunes, 25 de julio de 2016

HIENA, EL APÓSTOL y FORSAKEN, TRES PELÍCULAS MUY DISTINTAS, PERO HARTO INTERESANTES.

HIENA: EL INFIERNO DEL CRIMEN (U.K., 2014) 

Hiena es una peculiar película centrada en los bajos fondos de la droga y el mercado sexual, venido del este de Europa, en Londres y la corrupción policial. Una película oscura, desarraigada, dura, cruel y muchos adjetivos más del mismo estilo, pero al mismo tiempo muy humana. Porque es así la condición humana, tanto para lo peor como para lo mejor. Personajes turbios, que viven encarcelados en su propia inercia de crimen, corrupción y horror, bajo el manto oscuro de la noche londinense. Impactante banda sonora y cuidada fotografía, que aportan todos los ingredientes necesarios para este film de cine negro británico, que no son distintos a la mismísima realidad de crimen, droga y mercado sexual por la que atraviesa Europa. 






EL APOSTOL (Francia, 2014)

Esta película francesa de 2014 abre los ojos. O al menos, nos informa de una realidad muy desconocida, como es la conversión de musulmanes al cristianismo, que es algo que está bastante tapado para la opinión público y desconozco quién se aprovecha de ese tapado. Sabemos de la conversión de cristianos a la religión de Alá, pero no al revés. El cristianismo tolera esa conversión, pero la religión musulmana no tolera la apostasía, sobre todo si es para la conversión a una religión politeista. Porque para ellos, la religión cristiana lo es, al admitir la existencia de dos dioses. Dios, el principal, el del Antiguo Testamento, y la posterior conversión de su único hijo Jesús en Dios, en el Nuevo Testamento. Y eso parece demasiado para los musulmanes, que tan solo reconocen a un Dios, Alá, y su profeta Mahoma. Curiosamente en el Corán también aparece Jesús, pero tan solo como profeta, que eso si lo admiten. 
La película se centra en una moderna familia musulmana de Argelia, totalmente integrada en Francia, en la que la religión musulmana es respetada por todos y radicalizada por algún miembro de la familia. Que uno de ellos acaricie la doctrina cristiana es un hondo problema. 
Esta película me ha interesado sobremanera porque me ha ayudado a conocer la realidad interna del conflicto de las dos religiones -o al menos la de sus seguidores, si bien, hay que decir, el conflicto está más instalado en el lado musulmán- en los países europeos democráticos. No podría afirmar categóricamente que se trate de una película procristiana, pero sí hay un claro mensaje al final de la misma, en la que se denuncia las pésimas condiciones de vida de quienes profesan la religión cristiana en países árabes, algo que no es recíproco en los países de amplia raíz cristiana. 
Aconsejo verla.     



FORSAKEN (Canadá, 2015)

¿Un western canadiense hecho en 2015? Parece extraño, sí, pero es eso lo que vi el otro día. Su título Forsaken. Y sorprende también que esté protagonizado por grandes actores, sobre todo, el octogenario Donald Sutherland, el cual aparece acompañado por su hijo -en la realidad y en la ficción- Kiefer. Cuenta con todos los ingredientes del western: forajido reconvertido (el filón de Sin perdón no tiene límite), una ciudad sin ley, pistoleros a sueldo, un cacique sin escrúpulos que machaca a los humildes granjeros y campesinos para quedarse con sus tierras, una BSO clásica....Nada nuevo. Sin embargo, todo bien trenzado. Es como si su desconocido director Jon Cassar hubiera querido ofrecer un homenaje al género western de los años cincuenta y anteriores. El resultado es una película de hora y media predecible, pero bastante entretenida, con un final muy a lo Sin perdón, que para mí es a la película que se quiere homenajear de manera más evidente. No sé, a ver qué opináis una vez vista.    

martes, 19 de julio de 2016

COMENTARIOS A CUATRO PELÍCULAS ACTUALES E INTERESANTES.

Paso a hacer cuatro breves comentarios (no espoileados) de las cuatro últimas películas vistas, muy distintas entre sí:

VERANO DEL 92 (Dinamarca, 2015)

Película danesa, que recrea las vivencias previas y durante la participación del la selección nacional de Dinamarca en la Eurocopa del 92 de Suecia, que acabó ganando, contra todo pronóstico. Un hecho real merecedor de una película, porque fue extraordinario todo lo que ocurrió en torno a esta selección. A priori no se clasificó en la fase de grupos, pero la guerra de los Balcanes hizo que Yugoslavia fuera expulsada de todas las competiciones deportivas. Por tanto, hubo que recurrir a Dinamarca, cuyos jugadores -muchos de ellos muy talentosos y jugando en grandes equipos europeos- ya se encontraban de vacaciones. De fondo, el protagonista, un entrenador de perfil bajo, que nadie quería y que nadie respetaba fue el encargado de conseguir ese sueño imposible. 
Una película interesante, que hará las delicias de futboleros y, sobre todo, muy entretenida.



NUNCA ES TARDE (EE.UU., 2015)

Hay dos alicientes muy importantes en esta película: una de las mejores interpretaciones de Al Pacino de los últimos años; y que esté basada en una historia real, si bien una vez te documentas llegas a la conclusión que poco que tiene que vez con la historia real (es lo que manifestó también el cantante inspirador de la misma). Porque la historia real vivida por un cantante de folk británico muy desconocido, llamado Steve Tilston y en la película el protagonista es una estrella del rock -tal y como se le denomina-, aunque sería más bien del pop, o tal vez, algo a mitad de camino. De todas formas, la idea parte de una carta que John Lennon envío a este Steve Tilston, siendo muy joven, pero de la que solo supo pasados 40 años. Interesante, entretenida y con muy buena puesta de escena. Si mi hubiera dependido, le hubiera denominado en España Danny Collins, que es su título en la versión original.







LA HABITACIÓN (Irlanda, 2015)

Hablamos de otra cosa. De otro cine. Una de las películas más impactantes que he visto en los últimos años. Un rapto. Una madre y su hijo de cinco años, encerrados en una habitación -en realidad una caseta de jardín- de no más de seis metros cuadrados. Una claraboya, el único vínculo con el exterior. Uno podrá pensar que es algo imposible, pero el desarrollo de la película te hace comprender que en este mundo todo lo es. Impresionante desarrollo de la película y, sobre todo, impactante final; de esos que tienes que ver varias veces para asimilarlo. Película perturbadora y de altísimo nivel, de esas pocas que hay que ver, sin remedio.






LA VERDAD DUELE (EE.UU., 2015)

Interesante película. Interesante y bien construida. Basada fielmente en una historia real, con un telón de fondo muy americano, la famosa NFL, el fútbol americano, el deporte más seguido en ese país; incuso más que el béisbol. Una NFL intocable, que muele miles de millones de dólares y en la que la más polémica hará que se activen todas las alarmas para que siga el enorme negocio, a pesar de que esté fomentado en problemas de salud y muertes antiguas estrellas de este deporte. Como protagonista un Will Smith, casi desconocido y muy maduro, interpretando al médico forense nacido en Nigeria, apellidado  Umaulu, que analizando el cadáver de antiguo jugador descubre un feo asunto que hace que muchos jugadores retirados, grande estrellas de este deporte, acaben falleciendo. Entretenida de ver. Una buena elección. Más que nada, porque el protagonista es una persona aún joven que ejerce la medicina. Por tanto, una historia actual. 

sábado, 28 de mayo de 2016

CINE: 'NO ES MI TIPO' (FRANCIA, 2014)

Cuando te enfrentes a una comedia francesa, puede pasar de todo. Desde que sea una delicia, hasta que se convierta en cansina. ¿Cómo olvidar aquella magistral ‘Bienvenidas al norte’?. Pero hay otras muchas olvidables.
Cuando decidí ver ésta de título tan vulgar ‘No es mi tipo’, me lo pensé un buen rato. Filmaffinity, le ponía un seis, que no está nada mal, toda vez que es un portal muy exigente y las críticas no eran malas. Así que me aventuré a verla. ¿Y qué es lo que vi? Una película muy interesante que nada tiene que ver con su vulgar título en España. Una comedia romántica, que desde mi punto de vista tiene más de drama que de comedia. Los franceses saben hacer comedias, pero también dramas como ya demostraron con la fantástica ‘El marido de la peluquera’. Y con ésta han conseguido, no un producto como la película citada, pero sí algo muy digno. Una historia de amor que entronca con prejuicios sociales y culturlaes muy arraigados tanto en Francia como en España o en cualquier lugar del mundo.
Bien dirigida e interpretada por sus principales protagonistas, nos sumerge en una historia en la que se advierte el enorme esfuerzo de su director por introducir al espectador en la trama. Exteriores, historias sencillas, situaciones frecuentes, todo eso que de bueno tiene el cine francés, que siempre apuesta por una transparencia enfática, si bien hay siempre muchas capas que el espectador ha de ir eliminado poco a poco. Además, tendremos ocasión de acudir a célebres temas musicales de los ochenta, a propósito de un aspecto concreto de la trama, que el espectador enseguida averiguará. 

Excelente película, tanto por la forma en que aborda la temática, que sin tiento podría degenerar en vulgar, como por la fotografía y el esfuerzo de su director y protagonistas. Muy aconsejable.

lunes, 11 de abril de 2016

QUE NO SE TE VAYA LA OLLA CON LA EDICIÓN

Llevaba ya algún tiempo queriendo escribir algo sobre el asunto de la publicación de libros y, por ende, de las editoriales. Y quería hacerlo, no porque tenga una enorme experiencia, sino por haberme llamado la atención las dos últimas ofertas que he recibido de coedición, que he rechazado.
Soy de los que piensan que nadie debería de pagar por ver sus obras publicadas. Otra cosa muy distinta es que tenga una idea muy original, prácticamente impublicable -si se me admite el término-, o bien tenga interés en hacer una edición -autoedición- personal porque sí, sin más pretensiones.
Pero si ha trabajado bien en un libro y considera que es bueno y merece la pena, no creo que deba pagar por ello. En todo caso, buscar una editorial tradicional por pequeña que sea que esté dispuesta a asumir el producto. Porque ocurre que en este mundo de la edición, como en muchos otros en los que está de por medio la ilusión de la gente, hay mucha estafador suelto.
Normalmente las formas conocidas para editar son las siguientes: edición tradicional -la de toda la vida-, coedición y autoedición. Sinceramente, de las tres, las dos que me parecen más honestas son la tradicional y la autoedición. Y ahora explicaré por qué no la coedición, al menos como está concebida en nuestro país. 
Coeditar, en principio, no es mala idea si no hubiera engaño de por medio. La mayoría de las editoriales que dicen apostar por la coedición, lo que están haciendo es una autoedición encubierta con el agravante de que en este último caso el autor se lleva todos los beneficios -porque paga todo-, mientras que en la coedición, tan sólo se lleva una parte de los beneficios y si no abre los ojos, le pueden estar metiendo todo el coste de la edición. Para intentar ver este caso con claridad, me remitiré a dos ofertas -por llamarles de alguna forma- que he tenido. No diré el nombre de las editoriales porque no es eso lo más importante ahora. Por cierto, siempre dicen que han valorado la obra y que aceptan publicarla porque la consideran interesante, buena, extraordinaria o cualquier otro adjetivo que case bien con el ego del pobre escritor novel. En algunos casos responden a los quince o veinte días porque, en teoría, la están valorando o es posible que sea para que parezca que creas que la están valorando, pero en otros casos ten contestan a la hora, después de haber leído tan sólo veinte páginas, porque dicen bastarle con eso.   
En el primer caso aludido, me ofrecen la publicación de 200 libros, con todo incluido -incluso corrección-. Cien para mí y los otros cien a repartir por varias librerías y venta on-line. Nunca supe el precio porque no dí opción, pero sé que cobran entre 900 y 1000 €. Pongamos por caso que son 1000 €. Luego, cada libro costaría unos 5€, que seguramente es menos de lo que cuesta ponerlo en la calle. Vale, hasta ahí todo bien, pero me pregunto ¿cómo saber si esos 100 libros que ponen en las librerías, en realidad, los van a editar? Si no lo hacen -como les he escuchado a algún autor en otros casos-, el libro ya saldría por 10€, es decir, más o menos el coste de la edición. Por tanto, ya lo estás tú pagando todo. 
En el segundo caso sí me dan presupuesto. Me dicen que 'su equipo de especialistas ha valorado positivamente mi trabajo', que yo creo es una frase hecha. El presupuesto para 500 libros, con el IVA incluido es de 1664 €. Es decir, que sí editan, como dicen, los 500 ejemplares, cada uno saldría a 3.33 €, con todos los gastos que conlleva el libro, incluida la corrección y la distribución -que sabemos es un sabotaje-. O sea, que es creíble que en este caso haya coedición. Ahora bien, como ocurre con el primer caso, es posible que no editen los 500 ejemplares -de los cuales más o menos la mitad distribuyen, me dicen, a todas las librerías con las que trabajan, principalmente de mi zona,-. Luego, si sólo editan los 200 que a mí me corresponden, cada libro saldría a : 8.32 €, que es posible tampoco sea un precio alto, pero que se podría decir que prácticamente acabarías tu pagando toda la edición. 
Lo planteo como me lo han planteado. En ambos casos, sostienen que no lo publican todo, pero en mi honesta opinión, considero que lo publican casi todo, excepto lo que ni se pueda leer, ya que se trata de un negocio. A lo que adolezca de defectos lingüísticos serios y errores importantes, les harán una pasada y ya está, sin valorar la calidad literaria o proyección comercial, que es lo que hacen las editoriales tradicionales. 
Resultado de imagen de autoedición de librosPor tanto, amigos escritores noveles, que no se os vaya la olla por publicar. Porque nos creemos que lo que hemos escrito es lo máximo, lo mejor que se ha escrito y hemos  de tener los pies en la tierra, porque no es así, y aunque lo sea, no es lo que importa a una editorial que lo único que quiere es tu dinero. Que no penséis que porque en las redes sociales tenéis un montón de amigos y las presentaciones que habéis hecho han contando con presencia (de amigos, conocidos y familia), ya tenemos todo el camino recorrido. Nada de eso.  Que sepáis en todo caso cuál es vuestro sitio en este mundo. Admitir que llegareis con vuestro libro a amigos, conocidos, familia y, es posible, que alguien anónimo que le interesa el libro en sí. Pero nada más. Luego, para qué queréis 200 ejemplares, si es posible que en la presentación no se vendan más de 50. Y para qué queréis que anden por ahí repartidos -en el mejor de los casos- otros doscientos, cuando los libreros los quietan del escaparate o de las estanterías cuando se de la vuelta el distribuidor. Tienen poco espacio y ese poco espacio lo reservan para escritores superventas, que ya sabemos todos quienes son. 
¿Que es posible que deis -demos- el golpe algún día con alguna obra? No lo descarto. Pero para eso hay que pasar por el filtro de entrar en algún sello importante con verdadera distribución y presencia mediática en todas partes y esos sellos nunca editan a autores desconocidos o que acudan sin agente -también reconocido-. O sea, que hay que seguir escribiendo sin perder el norte. Seguir escribiendo como pasión personal y luego si la cosa que estamos escribiendo sale bien optar por una autoedición digna y no demasiado cara, pero pensando solamente en los conocidos, amigos y familia. 
En mi caso particular, el libro al que me refiero, que no es una novela ni nada que se parezca, se iba a publicar con una supuesta editorial tradicional y tras firmar el contrato -que era tradicional en todas sus cláusulas- una mala corazonada me guió hacia la solicitud de la anulación del mismo, básicamente, porque no vi signos positivos. Es posible que haya sido un error por mi parte -creo que no-, pero es lo que vi. Finalmente, lo publicará una editorial tradicional, si la cosa no se tuerce, con una tirada corta a la espera que vaya bien y siga habiendo tiradas posteriores. Pero sin coste para mí. Sé que a pesar de ser una editorial tradicional no estará en todas las librerías que quisiéramos, pero eso tampoco me preocupa mucho, porque de estarlo tampoco iba a estar la vista mucho tiempo. Así que la única forma de que funcione -y eso vale para todas las formas de edición- es comprometiéndote con tu producto, es decir, promocionarlo lo mejor que puedas. Pero al menos, a través de la edición tradicional, no tendrás que asumir un riesgo económico, que en muchos casos es muy importante.

sábado, 5 de marzo de 2016

TRES PELÍCULAS, DISTINTAS, PERO INTERESANTES PARA UN FIN DE SEMANA

Mi gran noche
Comenzaré por 'Mi gran noche' (España, 2015), la última de Álex de la Iglesia. Película muy en su línea. Comedia negra, humor negro. De ácida crítica nada velada en clave de humor hacía el mundo de la televisión. En concreto, en este caso, hacia el acartonamiento vanidoso de los programas enlatados de fin de año, pero grabados meses atrás. Cuenta con el elenco más o menos similar de actores que viene utilizando el buen director español: Santiago Segura, Carlos Areces...Aunque también hay una amplia nómina de actores conocidos o menos, como Hugo Silva o Pepón Nieto. No obstante, la novedad principal está en la aparición de el gran Raphael, en el papel de Alphonso, megaestrella del evento en competencia con cantante ñoño del momento, bien interpretado por Mario Casas. 

Decir que se le ven tablas de actor al cantante español más famoso de todos los tiempos -con el permiso de Julio Iglesias-, porque no en vano comenzó su carrera como actor al par que de cantante. 
¿Qué nos vamos a encontrar? Pues una película desternillante, con una calidad media, con buenos golpes y, sobre todo, divertida para verla una noche de viernes, sábado o domingo. 


La verdad
La segunda que reseño es 'Truth' (La verdad) (EE.UU 2015).  Muy distinta a la anterior. Basada en hechos reales plasmados en el libro -en el que se basa- de Mary Mapes, la productora del programa de la CBS, de máxima, 60 minutos, que en 2004 intentó demostrar los movimientos de escaqueo del presidente Bush para librarse de ir a Vietnam. Todo resultó fallido y, al parecer, esos documentos que parecían confirmar ese hecho, es decir, todo el tejemaneje en su época de teniente primero para librarse de la guerra; esos documentos, decía, al parecer se determinaron como falsos y se llevó por delante, no sólo a esta productora famosa y solvente -muy bien interpretada por Cate Blanchett,  sino a uno de los presentadores más honestos y famosos de Estados Unidos, Dan Rather, perfectamente interpretado por Robert Redford. Dos horas de película apasionantes, donde no conviene perderse un detalle. Al final el espectador tendrá que decidir quién llevaba razón, si bien es posible sacar una conclusión: los poderosos, poderosos son. Muy aconsejable esta seria y auténtica película, quizá de lo mejor que se ha hecho en los últimos años sobre investigación periodística. 



La cumbre escarlata
Y, por último, la última que he visto: 'La cumbre escarlata' (EE.UU, 2015), la última dirigida y coescrita por Guillermo del Toro. Un espectacular cuento gótico, que cuenta con todos los elementos para serlo, pero que nos parecerá haberla visto ya. No hay un terror tan a las bravas, como en 'La mujer de negro' por poner un ejemplo gótico cercano, aunque sí hay una historia o al menos la insinuación de ella. 

Desde mi punto de vista a la peli le sobran minutos, pero a pesar de ello no se hace pesada, más que nada porque hay trama. 
Impresionante el atrezzo, los efectos especiales y las localizaciones.